LA RATA EN LA QUEBRADA

Por:

Alexandra Romero

El sábado 4 de septiembre iniciamos nuestra clase de géneros periodísticos a las 8 y 45 de la mañana, nadie pensaba que este día iba a estar lleno de nuevas aventuras. El profesor nos informo nuestro itinerario del día; una  expedición  por los senderos de la quebrada la vieja, un sitio que para entonces era totalmente desconocido para mí, salimos de la universidad y nos dirigimos hacia la avenida circunvalar con calle 71.  Empezamos nuestra caminata  con un grupo pequeño de 13 personas, en la calle 64 con 15 una calle rodeada de prostíbulos, una de esas calles donde al pasar se escucha  un ¡chicas, chicas!. Aunque el grupo era pequeño fue inevitable que algunas personas se quedaran atrás, el profesor iba dirigiéndonos,  pero iba tan rápido que por momentos parecía que fuera solo.

 Su afán era solo por hacer una pequeña parada en la 67 con séptima en una esquinita cerca al edificio de caracol radio que apenas hace solo unos días fue víctima de un carro bomba, su afán era comer, pues según él, sale de su casa muy temprano y no le alcanza el tiempo para desayunar, así que en esa parada aprovecha para comerse 2 empanadas, con un café y un tinto, obviamente también nos unimos a la compra de empanada con cafecito, pues ya eran las 9.30, era justo recibir mi primer alimento del día.

Cuando el grupo ya estaba completo continuamos nuestro camino, por la carrera séptima y subiendo por la calle 71, cerca a esa zona vive el profesor, allí  comenzó nuestro recorrido por el sendero de la quebrada la vieja.

Recibimos la explicación del trabajo de campo que debíamos realizar, y empezar a caminar, aunque no era un terreno extremo y no necesitábamos de mucha indumentaria, no íbamos preparados para caminar como mucho pues no teníamos el traje adecuado que para el caso sería una buena sudadera, unos buenos tenis y agua para hidratarnos por el  camino, muchos íbamos con la típica pinta de un sábado zapatos abiertos,  jean, una blusa , chaqueta  y lo que no falta en las mujeres un bolso lleno de muchísimas cosas, porque como es habitual cargamos muchas cosas todos los días pero no todas las utilizamos.

La primera impresión es ver un paisaje muy bonito con árboles centenarios, flores, rocas, y hasta animalitos pequeñitos poco visibles, que  bueno  poder encontrar paisajes tan bonitos como este, en medio de esta selva de concreto. Dentro de la quebrada hay un caminito  por el cual empezamos a circular, la emoción era bastante pues era la primera vez que salíamos hacer un trabajo de campo de este tipo, Hermogenes dirigía la expedición detrás de él,  el grupo de estudiantes  avanzaba rápidamente, mientras nosotros subíamos, varias  personas habitantes de esta zona bajaba con sus mascotas,  aprovechando el paisaje para pasear sus perritos.

No tardamos más de 5 minutos en subir  de la calle 71 al cruce de la calle 72 donde encontramos al señor Pedro Ardilla; guardabosque de la asociación amigos quebrada la vieja, quien lleva  10 años cuidándola y limpiándola de la contaminación de las basuras que son arrojadas diariamente y de los desechos que dejan las mascotas de las personas que aun no tiene la cultura de recoger los excrementos de sus animales, esta asociación se creó gracias a los propietarios de las viviendas que se preocuparon por mantener viva la quebrada. Mientras hablábamos con don Pedro llego el señor Juan Jacobo Pava un hombre de la tercera edad que sale a tomar aire y a caminar en las mañanas, un hombre que se preocupa por el cuidado de la naturaleza.

Dentro de la quebrada hay camino para avanzar hasta los cerros orientales así que continuamos nuestra travesía, mientras caminábamos  en medio del pasto y los arboles de repente apareció una rata, la primera persona en verla fue Johanna y su reacción un grito ¡UNA RATA, que asco !!!!!  y todas las niñas gritamos,  la pobre rata se asusto con el grito y salió corriendo, gracias a dios no la volvimos a ver,  pasado el susto seguimos  el camino  en medio de grandes árboles, mientras que Mayer y Eder intentaban pasarse por un tronco caído, el agua que circula por esta quebrada se veía muy limpia, aunque no lo suficiente para tomarla, quien quiso tomarla fue Mayer.

Subimos por el sendero de la reserva ecológica perteneciente al acueducto hasta llegar al túnel de los rosales donde encontramos   dos hombres con sus mascotas, dos perros de raza  putt que corrían como locos desesperados por comerse las mariposas que volaban libres cerca a la entrada del túnel. Allí terminó nuestra expedición.

Anuncios

Acerca de reportesycronos
Blog de reportajes y crónicas. Géneros Periodísticos 2

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: