LOS MÁGICOS SENDEROS DE “LA VIEJA”

Por:

Jennifer Enriquez

En aquella mañana soleada, llena de vida y color, empezó un viaje extraordinario a un mundo al que no conocía;  pero del que todos hablaban por su exuberante belleza.

Todo empezó en un camino largo, que no parecía tener fin, salimos por la calle 64  con 16 hasta llegar a la 72 con 7, donde mis sentidos empezaron a notar ese agradable cambio, los árboles iluminados, ese agradable olor de las plantas, ese hermoso sonido del agua que corría por la quebrada, fue maravilloso pero eso no era nada  comparado con lo que iba a vivir más adelante.

En compañía de Hermogenes Ardila, el culpable de esta maravillosa experiencia y mis compañeros de clase empezamos a recorrer ese paraíso, todos sorprendidos por lo que estaba a nuestro alrededor, empezamos a explorar todo aunque no todos estábamos  preparados para ese viaje, teníamos toda la disposición para  hacerlo, fue un poco complicado el recorrido para algunos ya que no contábamos con el equipo necesario para eso y mucho menos la vestimenta ni zapatos.

A pesar de esto, eso no fue impedimento para descubrir todo lo que venía quebrada arriba, durante el recorrido nos encontramos con Pedro Ardila quien lleva 10 años en la asociación amigos quebrada “La vieja”, un guarda bosques que cuida, protege y mantiene limpia esta reserva natural;  entre tanto el nos cuenta que durante este tiempo que ha trabajado  en la Asociación, no solo disfruta de esto sino también, es su fuente de ingresos con la cual sostiene a su esposa y dos hijos. Con una trayectoria de 2 horas, desde el barrio Danubio Azul hasta llegar a la 72 con 1 es su rutina diaria, donde empieza su gran labor ya que gracias a esto ha logrado sacar a su familia adelante.

No siendo suficiente, “La Vieja” tiene muchos seguidores y defensores, es así como aparece un señor de gorro azul, barbado, un poco sospechoso se nos acerco, pero al hablar con él, nos enteramos que es Juan Jacobo Pavas un habitante del sector que vive allí desde hace 30 años; el nos dijo que los edificios de su alrededor  dan un aporte para el mantenimiento y cuidado de esta, ya que  son: “senderos mágicos que hay que cuidar y respetar”  y no solo esto, el nos deja un mensaje a todos los periodistas que debemos tener “espíritu y sentido ecológico”.

Después de esto seguimos subiendo más y más, hasta llegar a un punto donde decía “Bienvenidos a los Cerros Orientales”, la entrada que ya hace parte de la Empresa de Alcantarillado de Bogotá, allí seguimos el acenso, hasta llegar a una puerta grande verde donde descubrimos que es un túnel de Los Rosales.

Durante el camino nos encontramos con unos perros, claro que uno de ellos era muy diferente, sobresalía de los demás este tenía algo especial se comía las mariposas, ara algo nuevo, nunca antes vivido. Luego de vivir esta extrovertida experiencia bajamos lo cerros hasta llegar a un parque donde términos nuestro recorrido.

Todo esto me sirvió para conocer y aprender que un verdadero periodista nace del campo, del estar ahí, en el lugar y no de hacer periodismo encerrados en el mismo lugar.

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Blog de reportajes y crónicas. Géneros Periodísticos 2

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