El salto, el paraíso que se convirtió en leyenda

Por:

Andres Fabián Espinosa Álvarez

Era un 25 de septiembre cuando nos internamos en el hermoso paisaje que nos regalaba la sabana a unos cuantos kilómetros fuera de Bogotá.

Bajo un rayo de sol que intentaba combatir contra la neblina, descendimos del vehículo para explorar aquel accidente geográfico que en sus épocas doradas brillaba como esa luz que nos acobijaba en ese momento.

Esa catarata que desembocaba sus aguas con furia a una altura de 158 metros rugiendo e imponiéndose como el orgullo de la región.

Lugar en el cual se hilaron historias acerca de personan que encontraron el fin a sus problemas lanzándose a sus aguas, historias de amor y muerte que se convirtieron en leyenda.

Ahora el salto se hunde en sus propias aguas, pudriéndose y muriéndose lentamente por culpa de la contaminación del hombre.

Le restan pocos meses para que sus aguas dejen de correr y expedir esa fetidez que acabó como hogar para los cuervos. Así como se desmoronó el esplendoroso hotel que fue el orgullo de la clase oligarca.

Un hotel que se encuentra ubicado frente al salto hundido entre la miseria y habitado por las almas de aquellos mortales que un día acabaron con su vida.

Aislado por la soledad con habitaciones sin puertas, ni pisos, ni electricidad y encerrados detrás de un portón del que pende un candado grande oxidado por el agua.

Lo que fue un día la parada obligatoria de miles de conductores como excusa para probar la comida de la región y la sensación de placer al observar el hermoso paisaje, con el tiempo pasó a ser una leyenda.

Solo quedan las piedras y un barranco desolado lleno de nostalgia por lo que un día fue y ya no será.

Santa Seguridad

Por:

Andrés Espinoza

160.000 Policías y 220.000 Militares apoyaron la seguridad  en la ceremonia de posesión de Santos.

La era Santos comenzó este fin de semana bajo un leve rocío que se esparció sobre la Plaza de Bolívar.  160.000 uniformados conformaron el dispositivo  de seguridad y 220.000 militares apoyaron por tierra y aire la capital del país garantizando su posesión sin ninguna novedad.

“Este equipo es mejor que el del real” aseguró Santos refiriéndose a su cúpula militar durante su discurso, equipo que se encargó de mantener la prosperidad democrática antes y durante la ceremonia.

Varios operativos se realizaron días previos a la posesión, frustrando planes terroristas, entre ellos el denominado “plan pistola” de autoría por las FARC.

El objetivo era introducir a la capital armas de fuego que serian entregadas para suscitar la alteración del orden público y desestabilizar la seguridad durante el 7 de Agosto.

Aunque se tomaron medidas como la prohibición de motocicletas con parrilleros, restricción vehicular por la carrera séptima y la instalación de puestos de control militar, los capitalinos demostraron su compromiso social con el país cuando los medios dieron a conocer que no habría ley seca.

Tampoco el agua fue impedimento para los invitados, que tuvieron que sufrir la incomodidad de hacer largas filas para ingresar a la Plaza de Bolívar y usar sombrillas que compraron a vendedores ambulantes, quienes hicieron literalmente su siete de agosto ofreciendo este utensilio para llevarle una comida digna a su familia esa noche.

Entre las prioridades del nuevo mandatario se encuentran restablecer relaciones diplomáticas con Venezuela, solucionar el problema del sector de la salud, la educación, el desempleo, entre otras cosas. Esperemos que los goles que prometió meter sean para las fuerzas insurgentes y no para los colombianos que votaron y confiaron en Él.