UN PARAISO EN VIAS DE EXTINCIÓN

Por:

Angie Scheleimer

En un sitio caracterizado por su belleza natural y cuyo antecedente lo debemos a un Dios Chibcha llamado Bochica  según la mitologia muisca, hemos podido vivensiar que este lugar, El salto de Tequendama no solo se ha convertido en un sitio lleno de aguas putrefactas, producto de los desechos humanos, sino que ademas es ahora el espacio predilecto para aquellas personas  que recurren allí  arrastrando su autoestima y su ego por las piedras peñascosas solo con un fin, terminar con su existencia, una terminación tan definitiva como solo el famoso Salto de Tequendama les podía brindar,  además de ser la vivienda de aquellos chulos que solo siguen el mal olor y esperan ansiosos la caída de un cuerpo que se convertirá en su alimento.

El grupo de Géneros Periodísticos en compañía de su profesor Hermogenes Ardila disidieron realizar una expedición a este atractivo lugar que solo tiene de atractivo su paisaje, que fue en su momento un terreno  muy visitado por aquellas personas acomodadas que querían alejarse un poco de la urbanidad, sin embargo al llegar al Salto de Tequendama vimos una quebrada  que no reflejaba ni la sombra de de lo que alguna vez fue una cascada que con su extensa caída lograba nublar todo el paisaje.

En medio de la toma de fotografías que cada uno realizo se escuchaban comentarios lamentando el estado de un lugar que nosotros mismos hemos deteriorado,  algunos de mis compañeros bajaron hacia una parte del abismo, y otros por el contrario ni siquiera intentamos acercarnos a la orilla porque el viento producía en nuestros cuerpos una sensación de escalofríos y vértigo.

Después de ver aquel abismo cercanamente y ver como las vacas comían de aquel pasto sin resbalar ni siquiera una de sus patas encontramos un señor que se dedicaba a tomar fotografías a los visitantes y que además nos conto una pequeña historia acerca de este lugar que tiene 150 metros de caída libre y 300 metros de profundidad en aquel pozo negro, es decir que la caída de cada uno de aquellos que se suicidan tarde tres lentos segundos que concluyen con la historia de alguien.

A pesar de la voz de aliento que reposa en una roca cercana a la pendiente que ínsita a meditar antes de actuar y a la imagen sucia de una virgen cercana, aquellas personas que toman la decisión no tienen en cuenta que los problemas tienen solución como lo dice aquel epitafio  y valiente o cobardemente se lanzan desde allí para no viven ciar  mas nunca aquel problema que los atormenta este fue el caso de don Luis Carlos Vásquez López quien a sus 43 años decidió abandonar a su esposa y a sus hijos para terminar con algo que tal vez no le permitía ser feliz en esta vida.

Debido a situaciones como estas el salto de Tequendama dejo de ser un atractivo natural para convertirse en un atractivo para los suicidas, sin embargo aunque no es mucha la concurrencia por el desagradable olor,  a su alrededor hay varias chozas que venden chorizo morcilla y mazorcas  que aun son consumidas por los pocos visitantes de este lugar.

Este lugar se encuentra en vía de así como el hotel Tequendama que se cae a pedazos, pero que pese a ello sobrevive a pesar de los años el fotógrafo que nos conto la historia dice que es un lugar lleno de misteriosos fantasmas que habitan allí, pero lo que no sabemos es si pertenecen a aquellos suicidas o a los que habitaron alguna vez allí, sin embargo cuando mis compañeros ingresaron Laura tomo una fotografía en la que se ve plenamente una figura que no pertenece a este mundo cosa que asusto por completo a Cáterin quien casi se desmaya de la impresión.

Desafortunadamente al volver a la ciudad solamente queda un mal sabor para quienes conocieron el lugar cuando tenía su atractivo turístico ahora no queda más que esperar a que termine siendo un lugar seco lleno de piedras y charcos putrefactos ya que nosotros solamente sentimos la sensación de impotencia ante esta situación 

En un sitio caracterizado por su belleza natural y cuyo antecedente lo debemos a un Dios Chibcha llamado Bochica  según la mitologia muisca, hemos podido vivensiar que este lugar, El salto de Tequendama no solo se ha convertido en un sitio lleno de aguas putrefactas, producto de los desechos humanos, sino que ademas es ahora el espacio predilecto para aquellas personas  que recurren allí  arrastrando su autoestima y su ego por las piedras peñascosas solo con un fin, terminar con su existencia, una terminación tan definitiva como solo el famoso Salto de Tequendama les podía brindar,  además de ser la vivienda de aquellos chulos que solo siguen el mal olor y esperan ansiosos la caída de un cuerpo que se convertirá en su alimento.

El grupo de Géneros Periodísticos en compañía de su profesor Hermogenes Ardila disidieron realizar una expedición a este atractivo lugar que solo tiene de atractivo su paisaje, que fue en su momento un terreno  muy visitado por aquellas personas acomodadas que querían alejarse un poco de la urbanidad, sin embargo al llegar al Salto de Tequendama vimos una quebrada  que no reflejaba ni la sombra de de lo que alguna vez fue una cascada que con su extensa caída lograba nublar todo el paisaje.

En medio de la toma de fotografías que cada uno realizo se escuchaban comentarios lamentando el estado de un lugar que nosotros mismos hemos deteriorado,  algunos de mis compañeros bajaron hacia una parte del abismo, y otros por el contrario ni siquiera intentamos acercarnos a la orilla porque el viento producía en nuestros cuerpos una sensación de escalofríos y vértigo.

Después de ver aquel abismo cercanamente y ver como las vacas comían de aquel pasto sin resbalar ni siquiera una de sus patas encontramos un señor que se dedicaba a tomar fotografías a los visitantes y que además nos conto una pequeña historia acerca de este lugar que tiene 150 metros de caída libre y 300 metros de profundidad en aquel pozo negro, es decir que la caída de cada uno de aquellos que se suicidan tarde tres lentos segundos que concluyen con la historia de alguien.

A pesar de la voz de aliento que reposa en una roca cercana a la pendiente que ínsita a meditar antes de actuar y a la imagen sucia de una virgen cercana, aquellas personas que toman la decisión no tienen en cuenta que los problemas tienen solución como lo dice aquel epitafio  y valiente o cobardemente se lanzan desde allí para no viven ciar  mas nunca aquel problema que los atormenta este fue el caso de don Luis Carlos Vásquez López quien a sus 43 años decidió abandonar a su esposa y a sus hijos para terminar con algo que tal vez no le permitía ser feliz en esta vida.

Debido a situaciones como estas el salto de Tequendama dejo de ser un atractivo natural para convertirse en un atractivo para los suicidas, sin embargo aunque no es mucha la concurrencia por el desagradable olor,  a su alrededor hay varias chozas que venden chorizo morcilla y mazorcas  que aun son consumidas por los pocos visitantes de este lugar.

Este lugar se encuentra en vía de así como el hotel Tequendama que se cae a pedazos, pero que pese a ello sobrevive a pesar de los años el fotógrafo que nos conto la historia dice que es un lugar lleno de misteriosos fantasmas que habitan allí, pero lo que no sabemos es si pertenecen a aquellos suicidas o a los que habitaron alguna vez allí, sin embargo cuando mis compañeros ingresaron Laura tomo una fotografía en la que se ve plenamente una figura que no pertenece a este mundo cosa que asusto por completo a Cáterin quien casi se desmaya de la impresión.

Desafortunadamente al volver a la ciudad solamente queda un mal sabor para quienes conocieron el lugar cuando tenía su atractivo turístico ahora no queda más que esperar a que termine siendo un lugar seco lleno de piedras y charcos putrefactos ya que nosotros solamente sentimos la sensación de impotencia ante esta situación