El salto, el paraíso que se convirtió en leyenda

Por:

Andres Fabián Espinosa Álvarez

Era un 25 de septiembre cuando nos internamos en el hermoso paisaje que nos regalaba la sabana a unos cuantos kilómetros fuera de Bogotá.

Bajo un rayo de sol que intentaba combatir contra la neblina, descendimos del vehículo para explorar aquel accidente geográfico que en sus épocas doradas brillaba como esa luz que nos acobijaba en ese momento.

Esa catarata que desembocaba sus aguas con furia a una altura de 158 metros rugiendo e imponiéndose como el orgullo de la región.

Lugar en el cual se hilaron historias acerca de personan que encontraron el fin a sus problemas lanzándose a sus aguas, historias de amor y muerte que se convirtieron en leyenda.

Ahora el salto se hunde en sus propias aguas, pudriéndose y muriéndose lentamente por culpa de la contaminación del hombre.

Le restan pocos meses para que sus aguas dejen de correr y expedir esa fetidez que acabó como hogar para los cuervos. Así como se desmoronó el esplendoroso hotel que fue el orgullo de la clase oligarca.

Un hotel que se encuentra ubicado frente al salto hundido entre la miseria y habitado por las almas de aquellos mortales que un día acabaron con su vida.

Aislado por la soledad con habitaciones sin puertas, ni pisos, ni electricidad y encerrados detrás de un portón del que pende un candado grande oxidado por el agua.

Lo que fue un día la parada obligatoria de miles de conductores como excusa para probar la comida de la región y la sensación de placer al observar el hermoso paisaje, con el tiempo pasó a ser una leyenda.

Solo quedan las piedras y un barranco desolado lleno de nostalgia por lo que un día fue y ya no será.

EL REFUGIO DEL OLVIDO Y EL SILENCIO

Por:

Andrés Martínez

Caminar por aquella casa es como viajar sin rumbo fijo,  o mejor a un parecíamos militares  esquivando las posibles minas  que habían en aquel  2 y 3 piso, si huecos que no veíamos por las escaleras, el silencio invadía, solo se escuchaba el sonido de lo que queda de aquella cascada cada vez que abría la ventana, era imaginar como aquella gente se suicidaba en aquel  entonces.

El Refugio del terror  para algunos pero para otros el lugar de encuentros amorosos, lastimosamente  así es el  lugar  donde solo viven los fantasmas del conocido salto te Tequendama  Y junto a ellos el excremento  que  se pudre, no me refiero a los que matan, violan,  o dejan huérfanos  no  , los excremento  de aquellas personas que todavía la visitan.

El 1 piso de sementó donde aparece todavía el hombre sin cabeza con sus 2  perros el fantasma del poder él quien decide quién es aceptado o rechazado en la casa el Refugio. Ya no queda nada solo el recuerdo de lo que para nuestros abuelos algún día fue monumento cultural y quizás pueda volver hacerlo pues el departamento de Cundinamarca quiere volverlo a restaurar.

Esperar si este lugar tan visitado vuelve a nacer para la alegría de muchos y no visitarlo y traerse una imagen triste si no de admiración de este sitio tan representativo como lo es el SALTO DEL TEQUENDAMA Y LA CASA EL REFUGIO.

En un salto de la vida a la muerte.

Por:

Darwin Javier González

El último salto, un paso final al abismo, así es como la vida encuentra a la muerte, la cascada que en algún momento arrojo aguas cristalinas, hoy solo arroja soledad, muerte, desolación y gritos de muchas almas en pena.

 

Todo comenzó un sábado cualquiera, una expedición a las entrañas de una cascada que en el comienzo se regocijo de ser una de las maravillas de la naturaleza, pero hoy solo es un paraíso de podredumbre aquella zona que era visitada por muchas personas, pero que al paso de los años se fue convirtiendo en el más aterrador lugar.

 

El mismo lugar, que en un momento fue la satisfacción de unos estudiantes, por salir de la monotonía e ir a colmar su conocimiento, allí nos encontramos con infinitas historias las cuales nos enseñaron sobre la vida y la muerte. El Salto del Tequendama es una cascada natural, situada en la provincia del Tequendama, Posteriormente de hacer un tranquilo recorrido de más de 100 km por los campos del altiplano y de la Sabana de Bogotá, el Río Bogotá cae desde una altura sobre el nivel del mar de 2.467 metros aproximadamente y 157 metros sobre un abismo rocoso de forma circular formando la cascada.

 

Este fue el lugar  de  desesperados que pretendían sobresalir por una  acción, y de un salto pasaron de la vida a la muerte.