PRECIPICIO SIN SALIDA

Por:

Diana Carolina Restrepo Osorio

Era un lugar escalofriante, pero a su vez hermoso, no era una flora y fauna amazónica, pero si tenía gran cantidad de zonas verdes, no eran muchísimos arboles, pero si los suficientes para
Se dice que la caída dura tan solo tres segundos, lo cuenta un hombre viejo con problemas respiratorios y con ganas de ser invitado a una gaseosa pot contar a u grupo de estudiantes y un profesor la historia, la historia de un hotel totalmente destruido.
Muchos de los jóvenes eran, arriesgados, no temían acercarse a la orilla del abismo y observar; tampoco pusieron peros para tomarse una y otra foto junto a este paradisiaco fondo sin salida.
Caminando por la orilla de la carretera todos íbamos en una larga fila india y con precaución por el rápido paso de los carros y algunas motos. Era una bajada realmente “desagradable”, cubierta en su totalidad de un fango mal oliente, donde nos convertíamos en renacuajos saltarines sobre las piedras enterradas. Hermogenes, el profesor un señor de tez morena, ojos grandes y una barriga grande a causa del buen comer, poco ejercicio y otras razones, dejo ver su valentía después de que unos de mis compañeros marón la iniciativa de pasar por tal camino y ver que muy pocos quedábamos en la parte superior de aquel camino.
Fui la última persona en bajar, pero al llegar al destino fue sorprendente observar que Eder un y miles de desechos arrojados por una cercana industria que optaron por quitar el agua limpia para la energía de este lugar.
Ellos querían tener el cruel recuerdo de tomarse una foto junto a la virgen que, aquellos valientes o cobardes rezan antes de tirarse, sin embargo fueron pocos los que lo lograron. Era pestilente el olor en dicho lugar provoca nauseas y repudio con solo recordarlo. Al encontrarnos nuevamente todo el grupo regresamos al lugar de encuentro, allí negociamos y discutimos el costo de la entrada al hotel supuestamente abandonado, porque ahí habita el celador y su familia en un cuarto, o eso es lo que cuentan las personas que por curiosidad e intriga querían conocer espectros o fantasmas que les llaman que le dicen en tal lugar que fue uno de os sitios mas lujosos convirtiéndose en ruinas.
Carlos Salamanca, Martha, Yina, Laura Mosquera, Darwin, Liane, Felipe, Eder Hermógenes y yo no quisimos entrar allí por diferentes motivos o motivaciones, sacamos unos cuantos paquetes de bebimos unos sorbos de aniz para pasar algunos comentarios. Esperamos ansiosamente la llegada del resto del grupo, creímos que llegarían a contarnos extraordinarias historias, que habían capturado la imagen de algo extraordinario en un fotograma, pero no… fue frustrante saber que no ocurrió nada, después de conocer las historias de las personas que se suicidaban y quedaban sus almas en pena rondando por el hotel.
Saliendo a las nueve y media de la mañana en un pequeño bus y no con la mejor apariencia, tomamos el camino de regreso a las cuatro y cuarenta y cinco, ya muchos cansados con diferentes pensamientos e intensiones en la cabeza escuchando bachata, reggaetón, y salsa jugábamos unos con otros, se miraban unos a otros y no llego a saber que hicieron unos con otros.

Anuncios

Un Camino Escabroso

P0r:

Carolina Restrepo

El cuatro de septiembre era un día frio. Cada uno de los que pasaba por mi lado tenia un movimiento especifico y una acción determinada, subí dos pisos con mis brazos entrelazados uno del otro para contrarrestar el fuerte viento. Llegue cinco minutos antes que iniciara la clase que seguramente iba a ser una sorpresa, encontré personas que habitualmente veo, hablamos unos minutos y de pronto uno de ellos pregunto: ¿se encuentran preparados para hacerse periodistas?, todos sin duda alguna respondimos con una sonrisa y nos dirigimos al salón 228.

Después de ser acordado el lugar de practica periodística, salimos sin mas preámbulo, llegando a la calle 64 con 15, pasando por residencias, lotes destruidos y mal usados, cruzando la caracas y cada uno de los participantes de la caminata iba concentrado en su conversación con cada subdivisión del grupo. Caminamos sin parar, tuve la oportunidad de observar detalladamente la edificación casi destruida por una bomba el pasado doce de agosto en horas de la madrugada, una de mis compañeras asechada por la curiosidad quiso entrevistar a una de las personas afectadas por el ataque terrorista, pero al ver que no teníamos suficiente tiempo y que íbamos en uno de los últimos puestos prefiero omitir aquel detalle. Subimos calles sin para por toda la séptima llegando a un reconocido barrio de la capital del país llamado los Rosales.

Admire cada una de casas, tiendas y apartamentos, pensé: “no, cualquier persona puede acceder fácilmente a ello” sin embargo “no es imposible”. Dejando de lado los lujos y las hermosas calles, llegamos al lugar de encuentro, la Vieja Quebrada, un paisaje asombroso, con flores de todo tipo y una pequeña cascada. “Es extraño encontrar un lugar fuera de lo común en una urbanización como lo es Bogotá”, mire, observe, uno a uno de los elementos que conformaba esa escultura natural en detalle.

Luego continuamos nuestro camino, metiéndonos en el barro que rodeaba toda la superficie de la flora, esquivando cada obstáculo en el camino, huyendo y logrando asustar a otras de las caminantes por la presencia de un pequeño roedor que salió improvistamente; salimos aproximadamente veinte minutos después, refunfuñando y diciendo la gran mayoría ¡Que horrible!. Segundos después apareció un hombre mayor, aproximadamente de unos 40 años, con el rostro lleno de arrugas y un gran bigote castaño que llegaba a cada extremo de su boca, en sus manos traía una gran pala, su traje era una camisa de mangas largas, un pantalón desajustado naranja y una botas pantaneras negras. El es el hombre encargado del cuidado de esta bellísima quebrada o Guardabosques, quien todas las mañanas recorre dos horas de trayecto para lograr llegar este lugar. Hicimos muchas preguntas unas obvias y otras de alto interés, el respondía en su gran mayoría con una sonrisa y alzaba sus hombros demostrando sencillez, al parecer es un hombre sin estudios pero sencillo con ganas de salir adelante con una familia de dos hijos y una esposa.

Después de ser el Sr.  Guardabosques el centro de nuestra atención continuamos con el recorrido llegando a una reserva natural, fuimos detenidos por uno de los supervisores, un señor gordo, media alrededor de 1`70 de estatura, con un traje imponente que todos sin dudad alguna reconocimos y decía: ACUEDUCTO, se presento con el carne y solicito de manera respetuosa a la persona que acompañaba al grupo, el profesor, dirigente y acompañante de la excursión, atendió su llamado con una risa y accedió a las instrucciones que este le dio, no podíamos demorarnos mas de las 11:30 y por supuesto el líder de 16 personas accedió.

Subimos sin hacer una pausa, yo llevaba ropa inadecuada para la ocasión, sin embargo me quite la chaqueta que conservaba el calor, íbamos hablando, riendo, y otros quejándose, fue divertido; el camino era rocoso cuando llegamos al túnel que daba a fin en la calera, nos sentamos en un gran tronco para descansar, nos rodeaban millones de mariposas que los perros perseguían. Empezamos a tomar fotos y a posar frente a las cámaras; pocos minutos después tomamos el camino de regreso, bajando aproximadamente en veinte minutos la vereda que tanto esfuerzo nos había costado subir, pasamos por medio de alambres de púas y embarramos la totalidad de los zapatos, finalizamos el camino sentándonos en unas bancas y nos pusimos a conversar…