LADO OSCURO DEL TEQUENDAMA (¡AAAAYYYYYY NOOO ESPEREN, PAREN, PAREN NO ME DEJEN… QUE SUSTO!)

Por:

Viviana Jiménez

Su voz se escuchaba agitada, casi estaba llorando del miedo, su cuerpo temblaba, se lograba ver en sus ojos angustia, se encontraba fría. El sitio estaba oscuro no veíamos ni los escalones y de repente un golpe duro nos estremeció.
Siendo las 9:45 de la mañana partimos emocionados los estudiantes de Géneros Periodísticos hacia el conocido y muy nombrado Salto de Tequendama en una expedición donde lo que buscábamos era una historia o mejor dicho “la historia” para nuestra crónica.
El ambiente en el bus era de alegría se escuchaban risas, cantos, bromas, chistes y en general se podía sentir una muy buena energía, hacia calor y nos refrescábamos tomando aguardiente. Siendo las 11:00 de la mañana llegamos al tan anhelado sitio; buscaban sus cámaras y grabadoras y empezaba la sesión de fotos. Yo solo observaba y me decía para mi misma: “ya eh visitado este sitio muchas veces, que aburrido pegarme el viaje para ver como cae un chorro de agua ya casi inexistente, sucia, negra, mal oliente y con vacas desnutridas alrededor, rodeado por pasto amarillo, largo y con excremento por todas partes hoy sábado día del amor y la amistad”.
No podemos negar que el Salto de Tequendama es conocido por las abundantes muertes que allí han ocurrido; unas con explicaciones y otras sin ninguna. Entonces me cuestioné como podía ser posible que las personas se subieran a lo alto del salto y se botaran desde aquel sitio siendo este sumamente antihigiénico es esta una forma digna de morir. Además morir de un golpe y luego ser devorado por chulos. Acaso esas personas ¿nunca llegaron a sentir amor propio?
El profesor decidió hacer una expedición más profunda, así que sugirió descender a la parte donde empieza el salto, no me atreví hacerlo porque el sitio olía muy feo así que decidí quedarme en la parte de arriba observando el mal oliente, sucio, negro y escaso Salto de Tequendama y alrededores; en ese momento recordaba las palabras de mi mamá que decía: “Vivi llévate un tapabocas que ese sitio huele feísimo y te vas a enfermar” o mejor aún las de mis compañeros de clase de legislación de prensa diciéndome minutos antes de abordar el bus: “ Vivi quédate y le hacemos el amor a la amistad entre risas que ese sitio huele maluco”.
Lo único que me motivaba estaba hay, frente a mis ojos, color rosa un poco cuarteado, con varias ventanas y unos cuantos balcones, aunque en ruinas y un poco viejo para mi era perfecto y más que perfecto bello.

Luego de hacer unas cuantas negociaciones con el señor José Ignacio Valera (Que una gaseosita, que una foto, que $3000 después que no, que $4000) logramos un grupo de 11 compañeros ingresar al misterioso y un poco escalofriante hotel, todos muy emocionados y al mismo tiempo con un poco de miedo porque ya habíamos escuchado historias acerca de lo que ocurría en ese hotel; que en su época es decir en el año de 1928 fue muy lujoso y no cualquier persona podía ingresar en ese sitio ya que solo lo podían hacer personas que tuvieran mucho dinero. Empezamos a tomar fotos desde la entrada, todos a la expectativa de un fantasma.
Al ingresar se podía sentir el olor a humedad, a guardado a viejo y hasta se podía sentir el miedo que algunos teníamos. Laura tomo una primer foto en las escaleras de la entrada y para sorpresa de todos en esa foto se reflejo algo que no era normal en una foto, empezando porque las escaleras estaban solas y ella tomo la foto y salió un espectro blanco en la foto, nos mostro la foto y definitivamente eso hizo que sintiéramos más miedo.
El señor José Ignacio Valera nos llevo a los dos sótanos, las escaleras estaban oscuras y luego de ver la foto de Laura el miedo era total en esas escaleras, en el primer sótano el vigilante nos empezó a contar historias acerca de los fantasmas que habitan en esa “hermosa” casa. Nos hablo del hombre sin cabeza con sus dos perros, de la señora que habita el segundo piso donde suele escuchar música clásica a tardes horas de la noche y de la pareja de habita el segundo sótano.
Según él cuando alguna de las personas no le simpatiza a estos huéspedes, suelen hacerse notar hablándole a la persona al oído, jalándole la ropa o el cabello y en el peor de los casos pueda que en ese momento las personas no se den cuenta, pero si le llega a caer mal a alguno de estos “simpáticos” huéspedes lo mas probable es que lo golpeen sin que se den cuenta y al día siguiente la persona pueda sentir dolor o malestar en todo el cuerpo a parte de moretones.
Saliendo ya de los sótanos empezamos a subir las escaleras del lujoso hotel, estaba muy oscuro y de pronto escuchamos un estruendo muy duro que nos puso a gritar a los últimos que íbamos en la fila.
El susto fue tan grande que temblábamos del miedo…

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PRECIPICIO SIN SALIDA

Por:

Diana Carolina Restrepo Osorio

Era un lugar escalofriante, pero a su vez hermoso, no era una flora y fauna amazónica, pero si tenía gran cantidad de zonas verdes, no eran muchísimos arboles, pero si los suficientes para
Se dice que la caída dura tan solo tres segundos, lo cuenta un hombre viejo con problemas respiratorios y con ganas de ser invitado a una gaseosa pot contar a u grupo de estudiantes y un profesor la historia, la historia de un hotel totalmente destruido.
Muchos de los jóvenes eran, arriesgados, no temían acercarse a la orilla del abismo y observar; tampoco pusieron peros para tomarse una y otra foto junto a este paradisiaco fondo sin salida.
Caminando por la orilla de la carretera todos íbamos en una larga fila india y con precaución por el rápido paso de los carros y algunas motos. Era una bajada realmente “desagradable”, cubierta en su totalidad de un fango mal oliente, donde nos convertíamos en renacuajos saltarines sobre las piedras enterradas. Hermogenes, el profesor un señor de tez morena, ojos grandes y una barriga grande a causa del buen comer, poco ejercicio y otras razones, dejo ver su valentía después de que unos de mis compañeros marón la iniciativa de pasar por tal camino y ver que muy pocos quedábamos en la parte superior de aquel camino.
Fui la última persona en bajar, pero al llegar al destino fue sorprendente observar que Eder un y miles de desechos arrojados por una cercana industria que optaron por quitar el agua limpia para la energía de este lugar.
Ellos querían tener el cruel recuerdo de tomarse una foto junto a la virgen que, aquellos valientes o cobardes rezan antes de tirarse, sin embargo fueron pocos los que lo lograron. Era pestilente el olor en dicho lugar provoca nauseas y repudio con solo recordarlo. Al encontrarnos nuevamente todo el grupo regresamos al lugar de encuentro, allí negociamos y discutimos el costo de la entrada al hotel supuestamente abandonado, porque ahí habita el celador y su familia en un cuarto, o eso es lo que cuentan las personas que por curiosidad e intriga querían conocer espectros o fantasmas que les llaman que le dicen en tal lugar que fue uno de os sitios mas lujosos convirtiéndose en ruinas.
Carlos Salamanca, Martha, Yina, Laura Mosquera, Darwin, Liane, Felipe, Eder Hermógenes y yo no quisimos entrar allí por diferentes motivos o motivaciones, sacamos unos cuantos paquetes de bebimos unos sorbos de aniz para pasar algunos comentarios. Esperamos ansiosamente la llegada del resto del grupo, creímos que llegarían a contarnos extraordinarias historias, que habían capturado la imagen de algo extraordinario en un fotograma, pero no… fue frustrante saber que no ocurrió nada, después de conocer las historias de las personas que se suicidaban y quedaban sus almas en pena rondando por el hotel.
Saliendo a las nueve y media de la mañana en un pequeño bus y no con la mejor apariencia, tomamos el camino de regreso a las cuatro y cuarenta y cinco, ya muchos cansados con diferentes pensamientos e intensiones en la cabeza escuchando bachata, reggaetón, y salsa jugábamos unos con otros, se miraban unos a otros y no llego a saber que hicieron unos con otros.

UN SALTO DE VIDA MUERTA

Por:

Carlos Andrés Salamanca

Al arrojar su vara de oro al Tequendama y abrir las peñas para sacar el agua que inundaba a la sabana, Bochica el dios de los chibchas nunca se imaginó que aquella majestuosidad, remotos años después se convertiría en destino final de personas asfixiadas por la vida y en el refugio de Chulos hambrientos, que pacientemente esperarían por triturar todo lo que pudiesen encontrar a su paso.

Después de un apacible recorrido de más de 100km por la hermosa sabana de Bogotá, el olor a muerte nos da la bienvenida y nos impone su autoridad.

Al frente de nosotros sobre un abismo rocoso de forma circular que forma la cascada , con una altura de 157 metros , el Salto de Tequendama nos saludaba, o tal vez nos gritaba su inmenso dolor, con vientos incontrolables los cuales connotaban las vidas que por allí habían pasado sin huella alguna.

Adentrándonos en su corteza, con el olor a chorizo y rellena que contrastaba con el olor nauseabundo que destila de lo más profundo del salto, decidimos llegar hasta el punto donde muchas personas valiente o cobardemente emprenden el camino hasta el otro mundo.

Con el barro cubriendo nuestros zapatos, con la inestabilidad que el terreno producía, tal vez queriéndonos decir que lo dejáramos en paz, llegamos al punto de la virgen, con su cara totalmente sucia, con su manto cubierto de barro tal vez salpicada por el río Bogotá que aporta su afluente, en esta que alguna vez fue un atractivo turístico visitado por nobles personajes y turistas extranjeros que venían a deleitarse de una maravilla creada por los dioses, y que hoy está olvidada y totalmente desprotegida.

Una enorme piedra ubicada tal vez estratégicamente para aquellas personas que desean obtener un trampolín hacia la muerte, presenta sus lapidas de dolor las cuales son presentadas allí como muestra de nuestra desgracia humana “Tus problemas tienen solución , el señor Jesucristo te dice: Yo soy el camino la verdad y la vida” esta frase escrita en la piedra trata de alentar a aquellas personas aburridas con la vida y que creen que el único camino posible ante un problema es la muerte.

Esta recomendación no la siguió Jader Javier Figueroa, quien a sus 30 años y tal vez hartado de la vida decidió lanzarse al precipicio y terminar de una vez por todas con lo que le aturdía tanto, al ver esta lapida un frió incontrolable corre por mi ser, me detengo a pensar que tanto valor puede tener una persona al decidir acabar con todo, acabar con su vida, a su lapida la acompaña un mensaje que dice “Amigo tu no has muerto tu cuerpo descansa aquí, tu alma con el señor y tu corazón con nosotros” este es nuestro salto a la muerte.

Después de ver tanta inmundicia de la vida más que todo, al devolvernos al punto de encuentro algunos compañeros decidieron visitar el Hotel del Salto, aquel majestuoso Hotel de lujo construido en 1928, lo cual muestra el gran interés que representaba por entonces.

De aquel bello y concurrido lugar hoy en día solo quedan las historias que de aquel hotel se cuentan, en la que dicen habitan los fantasmas de las personas que se tiran del salto y los ancianos que por unas monedas inventan historias traídas de los cabellos, o tal vez historias hermosas que algún día desearon haber vivido.

Después de aquellos momentos extremos vividos, de aquella consternación profunda al ver tanta maravilla totalmente despedazada por las manos del inclemente hombre que día tras día impone su autoridad, y tal vez con un único objetivo que es el de acabar con todo lo que encuentre a su paso, tal vez por su mezquindad o falta de consciencia con el mundo que termina siendo el legado que dejamos a nuestras generaciones, Llegó el momento del regreso.

Con todos los relatos de los empiricos exploradores, emprendimos nuestro camino de regreso a Bogotá, unos compañeros durmiendo, otros hablando o cantando en grupo; la principal conclusión a la que todos terminamos llegando es que como dice aquel viejo y conocido refrán “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”.

El salto, el paraíso que se convirtió en leyenda

Por:

Andres Fabián Espinosa Álvarez

Era un 25 de septiembre cuando nos internamos en el hermoso paisaje que nos regalaba la sabana a unos cuantos kilómetros fuera de Bogotá.

Bajo un rayo de sol que intentaba combatir contra la neblina, descendimos del vehículo para explorar aquel accidente geográfico que en sus épocas doradas brillaba como esa luz que nos acobijaba en ese momento.

Esa catarata que desembocaba sus aguas con furia a una altura de 158 metros rugiendo e imponiéndose como el orgullo de la región.

Lugar en el cual se hilaron historias acerca de personan que encontraron el fin a sus problemas lanzándose a sus aguas, historias de amor y muerte que se convirtieron en leyenda.

Ahora el salto se hunde en sus propias aguas, pudriéndose y muriéndose lentamente por culpa de la contaminación del hombre.

Le restan pocos meses para que sus aguas dejen de correr y expedir esa fetidez que acabó como hogar para los cuervos. Así como se desmoronó el esplendoroso hotel que fue el orgullo de la clase oligarca.

Un hotel que se encuentra ubicado frente al salto hundido entre la miseria y habitado por las almas de aquellos mortales que un día acabaron con su vida.

Aislado por la soledad con habitaciones sin puertas, ni pisos, ni electricidad y encerrados detrás de un portón del que pende un candado grande oxidado por el agua.

Lo que fue un día la parada obligatoria de miles de conductores como excusa para probar la comida de la región y la sensación de placer al observar el hermoso paisaje, con el tiempo pasó a ser una leyenda.

Solo quedan las piedras y un barranco desolado lleno de nostalgia por lo que un día fue y ya no será.

EL REFUGIO DEL OLVIDO Y EL SILENCIO

Por:

Andrés Martínez

Caminar por aquella casa es como viajar sin rumbo fijo,  o mejor a un parecíamos militares  esquivando las posibles minas  que habían en aquel  2 y 3 piso, si huecos que no veíamos por las escaleras, el silencio invadía, solo se escuchaba el sonido de lo que queda de aquella cascada cada vez que abría la ventana, era imaginar como aquella gente se suicidaba en aquel  entonces.

El Refugio del terror  para algunos pero para otros el lugar de encuentros amorosos, lastimosamente  así es el  lugar  donde solo viven los fantasmas del conocido salto te Tequendama  Y junto a ellos el excremento  que  se pudre, no me refiero a los que matan, violan,  o dejan huérfanos  no  , los excremento  de aquellas personas que todavía la visitan.

El 1 piso de sementó donde aparece todavía el hombre sin cabeza con sus 2  perros el fantasma del poder él quien decide quién es aceptado o rechazado en la casa el Refugio. Ya no queda nada solo el recuerdo de lo que para nuestros abuelos algún día fue monumento cultural y quizás pueda volver hacerlo pues el departamento de Cundinamarca quiere volverlo a restaurar.

Esperar si este lugar tan visitado vuelve a nacer para la alegría de muchos y no visitarlo y traerse una imagen triste si no de admiración de este sitio tan representativo como lo es el SALTO DEL TEQUENDAMA Y LA CASA EL REFUGIO.

EL SALTO DEL TEQUENDAMA Y SUS ALREDEDORES

Por:

Laura Zamudio

En la mañana del 18 de septiembre  alas 9 de la mañana los estudiantes de comunicación social y periodismo de la universidad los libertadores y el profesor Hermógenes, salieron hacer un reportaje al lugar mas hermoso pero olvidado por una sociedad actual bacía, mas conocido como el salto del Tequendama, alquilaron un, con la expectativa de llegar y ver este lugar que antiguamente era uno de los mas visitados, se subieron y con rimas y cancines en un largo viaje de una hora llegaron se bajaron y al admirarlo les trajo muchos recuerdos. Un espacio libre puro, solo, sobrio y oscuro que alguna vez tuvo una historia pero que desapareció con el tiempo.

todos bajaron a escuchar al profesor contar tristes historias de lo que venían  hacer la gente despiadada y sumisa en medio de la desesperación, como suicidarse y dejar su vida en medio de la desesperación y no son pocas; son muchas las personas que van se lanzan y lo dejan todo. Después de escuchar historias tristes  en medio de una tarde de sol y alegría se tomaron fotos admiraron el paisaje y siguieron a ver el catillo que inicialmente era un de los hoteles mas lujosos y importantes donde iban las personas mas respetadas de la sociedad a descansar y a ver la casada blanca cristalina y helada que caía sin piedad ,los estudiantes muy intrigados buscaron a alguien que supera bien la historia para saber mas tema y le dijeron al guardia que cuida el hotel pero de un carácter fuerte y nada agradable  les dijo con la mirada todo y respondió el único es el seño                     quien a estado aquí mucho tiempo y se a dado cuenta de todo lo que pasa por acá y efectivamente este señor ya viejo no tan agraciado les conto pero antes les saco para una foto de las que el toma para ganarse la vida y una gaseosa para continuar la historia en medio de muchas preguntas el fue accediendo y conoto historias muy interesantes como la perdida del hotel por el cambio urbano que fu alejando todo lo bueno que quedaba alas afueras y el actual dueño que lo tiene abandonado. Pero lo mas interesante fue lo que algunos estudiantes percibieron alrededor del hotel, se escuchaba música como de muerte y el lugar muy frio entonces le preguntaron al señor y el respondió que cada semana mes años venia la gente a suicidarse y que rondaban por tres días el hotel conto que este tenia tres piso y que cada piso habitaba un espíritu diferente, dijo que en el primero había uno muy juguetón que en el segundo uno que rondaba a cada momento y en el tercero uno que le gustaba escuchar música y que todos los días tocaba ponerle música para que no molestara la familia que habitaba la casa en este caso la familia del guardia que cuida el hotel .

Aun no contentos con eso convencieron al señor para que los dejara entrar al hotel y el les cobro 3000 pesos a cada uno , muchos no quisieron entrar y un grupo reducido como de trece entro ,muy asustados recorrieron el hotel pero solo vieron ruinas, pedazo de cosas rotas cuadros oxidados pero eso si un lugar muy tenebroso tanto de una de las estudiantes casi se desmalla de susto les dio por tomarse fotos y en una se ve una sombra muy sospechosa y miedosa  mientras que los que se quedaron afuera solo pensaban en la perdida de tiempo entrando a un  lugar si ya se sabia que estaba sucio y lleno d escombros.

Después continuaron su recorrido más a delante en la mitad de unos matorrales pudieron entrar ala cascada la cual estaba sucia muy escasa y el olor no era le mejor olía como azufre pasaron entre las piedras uno casi se cae pero después e una largo recorrido y descubrimiento de dieron cuenta dela valor que tenía este inmenso lugar, como también lo inseguro que se había convertido ya que no solo se suicidan sino también botan los fetos de bebes que abortan y vienen hacer sectas satánicas, terminando de corromper lo poco que queda de patrimonio.

UN PARAISO EN VIAS DE EXTINCIÓN

Por:

Angie Scheleimer

En un sitio caracterizado por su belleza natural y cuyo antecedente lo debemos a un Dios Chibcha llamado Bochica  según la mitologia muisca, hemos podido vivensiar que este lugar, El salto de Tequendama no solo se ha convertido en un sitio lleno de aguas putrefactas, producto de los desechos humanos, sino que ademas es ahora el espacio predilecto para aquellas personas  que recurren allí  arrastrando su autoestima y su ego por las piedras peñascosas solo con un fin, terminar con su existencia, una terminación tan definitiva como solo el famoso Salto de Tequendama les podía brindar,  además de ser la vivienda de aquellos chulos que solo siguen el mal olor y esperan ansiosos la caída de un cuerpo que se convertirá en su alimento.

El grupo de Géneros Periodísticos en compañía de su profesor Hermogenes Ardila disidieron realizar una expedición a este atractivo lugar que solo tiene de atractivo su paisaje, que fue en su momento un terreno  muy visitado por aquellas personas acomodadas que querían alejarse un poco de la urbanidad, sin embargo al llegar al Salto de Tequendama vimos una quebrada  que no reflejaba ni la sombra de de lo que alguna vez fue una cascada que con su extensa caída lograba nublar todo el paisaje.

En medio de la toma de fotografías que cada uno realizo se escuchaban comentarios lamentando el estado de un lugar que nosotros mismos hemos deteriorado,  algunos de mis compañeros bajaron hacia una parte del abismo, y otros por el contrario ni siquiera intentamos acercarnos a la orilla porque el viento producía en nuestros cuerpos una sensación de escalofríos y vértigo.

Después de ver aquel abismo cercanamente y ver como las vacas comían de aquel pasto sin resbalar ni siquiera una de sus patas encontramos un señor que se dedicaba a tomar fotografías a los visitantes y que además nos conto una pequeña historia acerca de este lugar que tiene 150 metros de caída libre y 300 metros de profundidad en aquel pozo negro, es decir que la caída de cada uno de aquellos que se suicidan tarde tres lentos segundos que concluyen con la historia de alguien.

A pesar de la voz de aliento que reposa en una roca cercana a la pendiente que ínsita a meditar antes de actuar y a la imagen sucia de una virgen cercana, aquellas personas que toman la decisión no tienen en cuenta que los problemas tienen solución como lo dice aquel epitafio  y valiente o cobardemente se lanzan desde allí para no viven ciar  mas nunca aquel problema que los atormenta este fue el caso de don Luis Carlos Vásquez López quien a sus 43 años decidió abandonar a su esposa y a sus hijos para terminar con algo que tal vez no le permitía ser feliz en esta vida.

Debido a situaciones como estas el salto de Tequendama dejo de ser un atractivo natural para convertirse en un atractivo para los suicidas, sin embargo aunque no es mucha la concurrencia por el desagradable olor,  a su alrededor hay varias chozas que venden chorizo morcilla y mazorcas  que aun son consumidas por los pocos visitantes de este lugar.

Este lugar se encuentra en vía de así como el hotel Tequendama que se cae a pedazos, pero que pese a ello sobrevive a pesar de los años el fotógrafo que nos conto la historia dice que es un lugar lleno de misteriosos fantasmas que habitan allí, pero lo que no sabemos es si pertenecen a aquellos suicidas o a los que habitaron alguna vez allí, sin embargo cuando mis compañeros ingresaron Laura tomo una fotografía en la que se ve plenamente una figura que no pertenece a este mundo cosa que asusto por completo a Cáterin quien casi se desmaya de la impresión.

Desafortunadamente al volver a la ciudad solamente queda un mal sabor para quienes conocieron el lugar cuando tenía su atractivo turístico ahora no queda más que esperar a que termine siendo un lugar seco lleno de piedras y charcos putrefactos ya que nosotros solamente sentimos la sensación de impotencia ante esta situación 

En un sitio caracterizado por su belleza natural y cuyo antecedente lo debemos a un Dios Chibcha llamado Bochica  según la mitologia muisca, hemos podido vivensiar que este lugar, El salto de Tequendama no solo se ha convertido en un sitio lleno de aguas putrefactas, producto de los desechos humanos, sino que ademas es ahora el espacio predilecto para aquellas personas  que recurren allí  arrastrando su autoestima y su ego por las piedras peñascosas solo con un fin, terminar con su existencia, una terminación tan definitiva como solo el famoso Salto de Tequendama les podía brindar,  además de ser la vivienda de aquellos chulos que solo siguen el mal olor y esperan ansiosos la caída de un cuerpo que se convertirá en su alimento.

El grupo de Géneros Periodísticos en compañía de su profesor Hermogenes Ardila disidieron realizar una expedición a este atractivo lugar que solo tiene de atractivo su paisaje, que fue en su momento un terreno  muy visitado por aquellas personas acomodadas que querían alejarse un poco de la urbanidad, sin embargo al llegar al Salto de Tequendama vimos una quebrada  que no reflejaba ni la sombra de de lo que alguna vez fue una cascada que con su extensa caída lograba nublar todo el paisaje.

En medio de la toma de fotografías que cada uno realizo se escuchaban comentarios lamentando el estado de un lugar que nosotros mismos hemos deteriorado,  algunos de mis compañeros bajaron hacia una parte del abismo, y otros por el contrario ni siquiera intentamos acercarnos a la orilla porque el viento producía en nuestros cuerpos una sensación de escalofríos y vértigo.

Después de ver aquel abismo cercanamente y ver como las vacas comían de aquel pasto sin resbalar ni siquiera una de sus patas encontramos un señor que se dedicaba a tomar fotografías a los visitantes y que además nos conto una pequeña historia acerca de este lugar que tiene 150 metros de caída libre y 300 metros de profundidad en aquel pozo negro, es decir que la caída de cada uno de aquellos que se suicidan tarde tres lentos segundos que concluyen con la historia de alguien.

A pesar de la voz de aliento que reposa en una roca cercana a la pendiente que ínsita a meditar antes de actuar y a la imagen sucia de una virgen cercana, aquellas personas que toman la decisión no tienen en cuenta que los problemas tienen solución como lo dice aquel epitafio  y valiente o cobardemente se lanzan desde allí para no viven ciar  mas nunca aquel problema que los atormenta este fue el caso de don Luis Carlos Vásquez López quien a sus 43 años decidió abandonar a su esposa y a sus hijos para terminar con algo que tal vez no le permitía ser feliz en esta vida.

Debido a situaciones como estas el salto de Tequendama dejo de ser un atractivo natural para convertirse en un atractivo para los suicidas, sin embargo aunque no es mucha la concurrencia por el desagradable olor,  a su alrededor hay varias chozas que venden chorizo morcilla y mazorcas  que aun son consumidas por los pocos visitantes de este lugar.

Este lugar se encuentra en vía de así como el hotel Tequendama que se cae a pedazos, pero que pese a ello sobrevive a pesar de los años el fotógrafo que nos conto la historia dice que es un lugar lleno de misteriosos fantasmas que habitan allí, pero lo que no sabemos es si pertenecen a aquellos suicidas o a los que habitaron alguna vez allí, sin embargo cuando mis compañeros ingresaron Laura tomo una fotografía en la que se ve plenamente una figura que no pertenece a este mundo cosa que asusto por completo a Cáterin quien casi se desmaya de la impresión.

Desafortunadamente al volver a la ciudad solamente queda un mal sabor para quienes conocieron el lugar cuando tenía su atractivo turístico ahora no queda más que esperar a que termine siendo un lugar seco lleno de piedras y charcos putrefactos ya que nosotros solamente sentimos la sensación de impotencia ante esta situación

En un salto de la vida a la muerte.

Por:

Darwin Javier González

El último salto, un paso final al abismo, así es como la vida encuentra a la muerte, la cascada que en algún momento arrojo aguas cristalinas, hoy solo arroja soledad, muerte, desolación y gritos de muchas almas en pena.

 

Todo comenzó un sábado cualquiera, una expedición a las entrañas de una cascada que en el comienzo se regocijo de ser una de las maravillas de la naturaleza, pero hoy solo es un paraíso de podredumbre aquella zona que era visitada por muchas personas, pero que al paso de los años se fue convirtiendo en el más aterrador lugar.

 

El mismo lugar, que en un momento fue la satisfacción de unos estudiantes, por salir de la monotonía e ir a colmar su conocimiento, allí nos encontramos con infinitas historias las cuales nos enseñaron sobre la vida y la muerte. El Salto del Tequendama es una cascada natural, situada en la provincia del Tequendama, Posteriormente de hacer un tranquilo recorrido de más de 100 km por los campos del altiplano y de la Sabana de Bogotá, el Río Bogotá cae desde una altura sobre el nivel del mar de 2.467 metros aproximadamente y 157 metros sobre un abismo rocoso de forma circular formando la cascada.

 

Este fue el lugar  de  desesperados que pretendían sobresalir por una  acción, y de un salto pasaron de la vida a la muerte.

 



Un salto olvidado

Por:

Martha Reyes

Aproximadamente a las 10:00 am llegamos a este sitio, el profesor asombrado y triste me dijo que me asomara a la ventana para ver en lo que estaba convertido el rio Bogotá, yo me baje del bus con la expectativa de ver la cascada natural que forma el rio Bogotá.

Mis compañeros se introdujeron en la montaña sin miedo de que por accidente se resbalaran, yo al ver que ellos descendían mas y mas en la montaña Decidí arriesgarme a entrar para poder observar más a fondo, al ir descendiendo me di cuenta que la cascada estaba casi seca, llena de basura y en el mas inmenso olvido, yo cambie mi cara de alegría por unos gestos de desilusión y de repente me quede pensando en la mitología aborigen que hablaba de que el dios Bochica, viendo la llanura inundada, tomó un bastón mágico y rompió una gran roca con lo cual creó el salto y desecó la sabana y me imaginaba si es cierto que el Dios Bochica creo esta grandiosa cascada si estuviera vivo estaría triste y desilusionado de darse cuenta en las condiciones en las que se encontraba el Salto del Tequendama.

Después de pasado un tiempo de observar el salto, el profesor nos propuso que camináramos hacia lo alto del salto para poder ver más pero hablamos con el profesor Hermogenes y le dijimos que nos diera un tiempo para que uno de los trabajadores nos hablara un poco mas de un edifico olvidado que se ve a la entrada del salto, él accedió y todos nos hicimos alrededor de el con grabadoras y dispuestos a escuchar sus historias y anécdotas.
Nos dirigimos para lo alto del salto junto con el profesor Hermogenes descendimos y llegamos a lo alto del salto espesamos a caminar entre las piedra mientras no tapábamos la boca para evitar el fuerte olor que tiene el rio Bogotá un olor que al comienzo no lograba distinguir pero que al pasar el tiempo mientras mis compañeros tomaban algunas fotografías yo me detuve y sentí su olor un olor a cañería, a contaminación un olor que siéndole sinceros es muy difícil de describir.

Un salto vacío

Por:

Katherine Cárdenas Lamilla

La llegada al salto del Tequendama invadió en mis profundos sentidos un olor fetido que llenaba mi cuerpo de cierto fastidio, una afición que hacia traer recuerdos amargos en mi memoria fotográfica y cierta tristeza al ver el resultado de lo que era ahora este patrimonio cultural que durante muchos años fue escena de numerosas y grandes hazañas mitológicas.
De acuerdo con algunos relatos que lograron llegar por parte del señor quien nos conto sus historias, en la mitología Muisca el Salto de Tequendama es atribuido a Bochica. Este relato cuenta que Chibchacum (dios protector del Zipa) se ofendió porque su pueblo aceptó malos consejos de Huitaca (una diosa que podría asociarse con el mal) la cual guío al pueblo a llevar una vida llena de placeres, juegos y borrachera llevando a que se negaran las ofrendas a Chibchacum; este se indignó contra los bacates, porque ya casi todos murmuraban de él y le ofendían en secreto y públicamente. Como venganza, lleno de ira, Chibchacum creó una gran inundación al desatar tempestades y desviar los ríos Sopó y Tibitó, que creciendo rápidamente anegaron la sabana hasta inundarla totalmente. Las sementeras y labranzas se echaron a perder; la gente, que por entonces era numerosa, empezó a padecer las calamidades del hambre.

La niebla y la magia que envolvían el Salto del Tequendama, una de las caídas de agua emblemáticas de nuestro país, que se había convertido en un famoso atractivo turístico lleno de historias y leyendas sobre la cultura muisca, tristemente es hoy un paraje desolador. El agua ya no cae por ese abismo rocoso de más de 150 metros de altura y al final de lo que antes era una maravillosa cascada, lo único que queda es un pequeño pozo oscuro repleto de basura que hiede.
Lo cierto es que la tristeza y el desconcierto de los turistas, que viajan a visitar lo que antes era una hermosa caída de agua, son cada vez mayores, al igual que las de los habitantes de la zona, quienes ya no resisten los olores que salen de aquel abismo, que antes era motivo de orgullo.
Este salto a pesar de su lamentable estado actual, conserva un gran grado de estima entre los bogotanos. Fuera de anterior mito, cabe mencionar la descripción que hiciera el naturalista Humboldt de este salto, quien le dio con ayuda del barómetro una altura de 185 metros.

El Salto de Tequendama debe su aspecto imponente a la relación de su altura y de la masa de agua que se precipita.
Este salto, famoso por sus suicidas y porque algunos músicos de pueblo le han compuesto canciones, está siendo objeto de un importante proceso de renovación que incluye la reforestación de un bosque nativo aledaño y la restauración, a futuro, de la casa dónde funcionó el Hotel ‘El Refugio’, que mira silenciosa la imponente caída de agua.El Salto, ubicado en el municipio de Soacha y a tan sólo cinco kilómetros de la capital, ha sido un referente cultural que ha enamorado durante siglos a generaciones de bogotanos. Para los muiscas era sitio sagrado y escenario de innumerables leyendas.