VIAJANDO POR COLOMBIA Y EL MUNDO

Por:

Lyanne Stephanie Barrueto

El salto del Tequendama es una cascada natural de Colombia, está ubicada en el Departamento de Cundinamarca, en el municipio de Soacha y a tan sólo cinco kilómetros de la capital, ha sido un referente cultural que ha enamorado durante siglos a generaciones de bogotanos.
Este salto cae desde una altura de 157 m desde el pozo hasta el salto hay aproximadamente 167 m y del pozo hacia abajo 300 metros. Sobre un abismo rocoso de forma circular formando la cascada. Se halla en una región boscosa de neblina permanente.
La niebla y la magia que envuelven al Salto del Tequendama, son sus caídas de agua representativas de nuestro país, al final de lo que antes era una maravillosa cascada, lo único que queda es un pequeño pozo oscuro repleto de basura y un mal olor .Una de las cosas mas representativas del salto es que se encuentra en los billete de a peso.

El Hotel del Salto llamado el Refugio, fue construido en el año de 1917 por unos italianos, un lujoso hospedaje al lado de la caída de la cascada ara una magnifica construcción al lado del Salto de Tequendama, el salto perdió una gran parte de su caudal más la grave contaminación de las aguas, causo que el salto del Tequendama perdiera mucho de su atractivo turístico, llevando al cierre el lujoso hospedaje que actualmente se encuentra abandonado. Esté hotel es propiedad privada por lo que no se puede entrar. Pero mis compañeros querían conocerlo hasta que pudieron entrar y poder observar cada uno de los rincones de este hotel. Este hospedaje tiene una propuesta de ser comprado por el departamento de Cundinamarca, si este hotel se compra harían un restaurante. Actualmente vive gente quien lo cuida pero no le hacen ninguno arreglo.

Es necesario recordar que el Salto de Tequendama por aquellos tiempos, no solamente era el más atractivo halago turístico de Bogotá, además contaba con las preferencias de quienes se aburrían con la vida y acababan por arrojarse a la catarata. Gracias a esta forma de suicidio, las familias de los desdichados se ahorraban los costos del entierro, y el sistema ofrecía a los desesperados que decidían poner fin a su existencia, la garantía de un desaparecimiento total.
Los suicidios en el Salto, si es que así se puede sin licencia llamar la época en que tan funestos aconteceres sobresalieron como noticia periodística, la marcó.
Seguramente los suicidios han disminuido, pero en estos tiempos pasan inadvertidos.
Realmente, las referencias al Salto ya los suicidas no son el aspecto fundamental de esta urdimbre con pretensiones de crónica. La industria y la Empresa de Energía Eléctrica acabaron por apoderarse del caudal del río Bogotá y el Salto se enflaqueció mucho más de lo que ya estaba. Sólo de manera esporádica dejan en libertad la corriente, ya favor de esta menuda concesión la catarata recobra muy transitoriamente su antigua hermosura.
Aun así, muchos bogotanos suelen detenerse al lado del salto de Tequendama para comer mazorca asada o pinchos de carne que ofrecen algunos habitantes de la zona y poder admirar el imponente paisaje.

DE LO OSCURO A LO PURO

Por:

Lyanne Stephanie Barrueto

Durante el recorrido, se puede ver cómo se transforma el paisaje de algo totalmente urbano, gris y sobresaturado hacia un ambiente natural, que aunque esté rodeado de construcciones, conserva su belleza y cualidades de un lugar que con anterioridad solo era naturaleza.

La Quebrada la vieja está ubicada en chapinero  Este recorrido inicia  específicamente en la Calle 70 entre la Avenida Circunvalar y la Carrera Segunda. Caminando sobre el curso de la Quebrada la Vieja, y por el bosque alto andino que circunda la capital. En el recorrido  observamos algunas  aves y nos internamos  en los bosques de niebla del lugar. Por un camino que conecta la quebrada con la montaña y que cualquiera puede disfrutar. Es una maravilla poder estar en dos minutos totalmente fuera de la ciudad.

Según los testimonios dados durante el proceso de investigación, pudimos concluir, que la primera percepción que tuvimos sobre el sector la gente que transita, trabaja o pasa por el sector conoce el parque de la Quebrada La Vieja, las personas, pueden saber de la existencia de este sector el cual es de  reserva natural, pero no tienen ni el tiempo, que haga que el peatón  desvié su recorrido hacia los cerros para conocer y así mismo permanecer en tal sitio durante un tiempo.

Las personas, conocen el sector como el Sector Financiero de Colombia, un sector urbano y destinado para giros, transacciones, entre otros. Una zona de oficinas, de paso rápido y no de permanencia. Se distingue difícilmente el sector rural del  natural que hay hacia arriba de la Av. 7a pero es entendido que es como un lugar lejano y apartado de lo transitado.

Las construcciones ocasionan también la desconexión que hay entre el sector urbano con el rural o natural, la misma arquitectura le da la espalda a la Quebrada y esto ocasiona que haya un división notoria.

Esto sustenta, tanto el recorrido planteado en la propuesta de diseño, como la forma en la que se deben fusionar los dos ambientes, el natural con el artificial; de igual forma evidencia la importancia que brindar un tipo de servicio o actividad que atraiga a la población y ocasione que él seda un espacio de su tiempo a ir a conocerlo, permanecer en el y hacer parte de el.

Desde 1984 y por iniciativa de los vecinos del barrio Las Acacias y Josefina Castro se comenzó la recuperación de la quebrada que para aquel entonces estaba enrejada y llena de basura. El proceso fue largo y tedioso. A lo largo de su adecuación el Acueducto de Bogotá procedió a desconectar todos los vertederos de aguas negras que desembocaban en la quebrada de los edificios del sector, solucionando así uno de los principales problemas de la zona. Además las rejas fueron retiradas y reemplazadas por el actual camino que conecta la montaña con la quebrada. Así se  desarrolló mediante una síntesis progresiva que contiene un diagnóstico y una zonificación ambiental lo cual sirvió de identificación de atributos y eco turístico en la zona y un plan de aprovechamiento sostenible, sensibilización, rehabilitación y conservación, que puede ser aplicado a todo los Cerros Orientales de Bogotá.