REINA DE LOS ROSALES

Por:

Mayer Rodríguez

Una mañana soleada de un sábado cuatro de septiembre de 2010, en medio de majestuosos bloques de cemento aparecía ella, tan bella ella, irradiando juventud aun llamándose la vieja.  La misma que se negaba a ser olvidada en la montaña y atrevida penetró al barrio Los Rosales en Bogotá en busca de ser testigo fiel de enamorados y de ser admirada por transeúntes,  caminantes, universitarios, y de aquellos seres irreverentes que fundidos con su belleza se pegan un viaje al mas allá.

Ella, puritana, nacida en el páramo de la ballenera, con unas curvas perfectas y un recorrido de tres kilómetros y medio llega a la ciudad esquiva del smog y se niega a dejarse apabullar por tan feroces enemigos y es ahí cuando más resalta su belleza, vistiéndose con rosas y azucenas delicadamente podadas por  Sergio el guardabosques quien para su guerra contra la mano inhumana del humano, arma un ejército de arrayanes sabaneros, pinos romerones, saucos y se   resiste a perder la batalla exhalando de sus pequeños pulmones fragancias naturales y un canto arrullador de sus cascadas que generan paz en los visitantes agobiados por el rugir de los motores en la vida citadina .

Es ella LA QUEBRADA LA VIEJA quien deja  un dejo de vida en medio de tanta muerte ambiental.

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Un Camino Escabroso

P0r:

Carolina Restrepo

El cuatro de septiembre era un día frio. Cada uno de los que pasaba por mi lado tenia un movimiento especifico y una acción determinada, subí dos pisos con mis brazos entrelazados uno del otro para contrarrestar el fuerte viento. Llegue cinco minutos antes que iniciara la clase que seguramente iba a ser una sorpresa, encontré personas que habitualmente veo, hablamos unos minutos y de pronto uno de ellos pregunto: ¿se encuentran preparados para hacerse periodistas?, todos sin duda alguna respondimos con una sonrisa y nos dirigimos al salón 228.

Después de ser acordado el lugar de practica periodística, salimos sin mas preámbulo, llegando a la calle 64 con 15, pasando por residencias, lotes destruidos y mal usados, cruzando la caracas y cada uno de los participantes de la caminata iba concentrado en su conversación con cada subdivisión del grupo. Caminamos sin parar, tuve la oportunidad de observar detalladamente la edificación casi destruida por una bomba el pasado doce de agosto en horas de la madrugada, una de mis compañeras asechada por la curiosidad quiso entrevistar a una de las personas afectadas por el ataque terrorista, pero al ver que no teníamos suficiente tiempo y que íbamos en uno de los últimos puestos prefiero omitir aquel detalle. Subimos calles sin para por toda la séptima llegando a un reconocido barrio de la capital del país llamado los Rosales.

Admire cada una de casas, tiendas y apartamentos, pensé: “no, cualquier persona puede acceder fácilmente a ello” sin embargo “no es imposible”. Dejando de lado los lujos y las hermosas calles, llegamos al lugar de encuentro, la Vieja Quebrada, un paisaje asombroso, con flores de todo tipo y una pequeña cascada. “Es extraño encontrar un lugar fuera de lo común en una urbanización como lo es Bogotá”, mire, observe, uno a uno de los elementos que conformaba esa escultura natural en detalle.

Luego continuamos nuestro camino, metiéndonos en el barro que rodeaba toda la superficie de la flora, esquivando cada obstáculo en el camino, huyendo y logrando asustar a otras de las caminantes por la presencia de un pequeño roedor que salió improvistamente; salimos aproximadamente veinte minutos después, refunfuñando y diciendo la gran mayoría ¡Que horrible!. Segundos después apareció un hombre mayor, aproximadamente de unos 40 años, con el rostro lleno de arrugas y un gran bigote castaño que llegaba a cada extremo de su boca, en sus manos traía una gran pala, su traje era una camisa de mangas largas, un pantalón desajustado naranja y una botas pantaneras negras. El es el hombre encargado del cuidado de esta bellísima quebrada o Guardabosques, quien todas las mañanas recorre dos horas de trayecto para lograr llegar este lugar. Hicimos muchas preguntas unas obvias y otras de alto interés, el respondía en su gran mayoría con una sonrisa y alzaba sus hombros demostrando sencillez, al parecer es un hombre sin estudios pero sencillo con ganas de salir adelante con una familia de dos hijos y una esposa.

Después de ser el Sr.  Guardabosques el centro de nuestra atención continuamos con el recorrido llegando a una reserva natural, fuimos detenidos por uno de los supervisores, un señor gordo, media alrededor de 1`70 de estatura, con un traje imponente que todos sin dudad alguna reconocimos y decía: ACUEDUCTO, se presento con el carne y solicito de manera respetuosa a la persona que acompañaba al grupo, el profesor, dirigente y acompañante de la excursión, atendió su llamado con una risa y accedió a las instrucciones que este le dio, no podíamos demorarnos mas de las 11:30 y por supuesto el líder de 16 personas accedió.

Subimos sin hacer una pausa, yo llevaba ropa inadecuada para la ocasión, sin embargo me quite la chaqueta que conservaba el calor, íbamos hablando, riendo, y otros quejándose, fue divertido; el camino era rocoso cuando llegamos al túnel que daba a fin en la calera, nos sentamos en un gran tronco para descansar, nos rodeaban millones de mariposas que los perros perseguían. Empezamos a tomar fotos y a posar frente a las cámaras; pocos minutos después tomamos el camino de regreso, bajando aproximadamente en veinte minutos la vereda que tanto esfuerzo nos había costado subir, pasamos por medio de alambres de púas y embarramos la totalidad de los zapatos, finalizamos el camino sentándonos en unas bancas y nos pusimos a conversar…

QUEBRADA LA VIEJA, UN VERDADERO OASIS EN BOGOTÁ

Por:

Carlos Andrés Salamanca

 

Se suponía que ese Sábado cálido veraniego sería teoría y más teoría, que Hermógenes quien es el  profesor que a mi parecer conoce más la labor periodística  en la universidad, llegaría a las nueve de la mañana a trabajar acerca de la Crónica. Efectivamente, a esa hora llegó con su habitual sonrisa que produce contagio y sus peculiares apuntes, exclamó !Nos vamos a hacer Crónica a la Quebrada la Vieja!

Fue allí donde comenzó  este Sábado soleado, que a lo mejor batisinaba la aventura que se nos vendría. Iniciamos el  recorrido por la carrera 17 con 63, hasta llegar a la carrera 7, unos alumnos hablando entre si, otros solitarios tal vez recordando lo bien que la pasaron la noche anterior o otros tal vez con la mente en blanco.

Al pasar de los minutos y cuando el hambre se hacia inclemente en nuestros estómagos, el profesor acertadamente decidió hacer una “parada técnica” en una  vieja caseta que se encontraba a la vuelta de Caracol Radio en la 67 con 7; y de esta forma unas deliciosas empanadas de arroz con pollo y una pony malta dieron el combustible necesario para seguir nuestro recorrido.

Después de media hora de camino a pie (con parada técnica y todo), atravesando enormes edificios, casas lujosas que guardan aún fachadas de la conquista y el enorme nivel adquisitivo que se denota en este sector, llegamos a la Clle 71 con Av. Circunvalar, y mágicamente de aquella urbe de ciudad que veníamos recorriendo nos encontramos con un silencio profundo, el ruido de los pájaros, el correr del agua, la majestuosidad de nuestra fauna y flora; estábamos por fin en la quebrada la vieja.

Realmente impresionado quedé, cuando adentrándonos en esta quebrada, que proviene de los cerros orientales de Bogotá,  con el barro que cubría nuestros zapatos y con lo inestable que podía llegar a ser caminar por este rustico lugar, veíamos  cuan limpio y hermoso lugar tenemos en nuestra ciudad, con sus aguas cristalinas de consumo humano, me surgió la pregunta de quién estaría detrás de esta obra maestra.

A lo alto de la quebrada nos encontramos con un personaje de esos  que ya casi no se ven, un verdadero protector de la naturaleza, por decirlo así un “Super Héroe” Pedro Ardila, oriundo de Ubaque. Guardabosques de esta hermosa reserva natural; este hombre quien lleva 10 años de su vida dedicándolos día tras día, recorriendo 3 horas diariamente para llegar a su lugar de trabajo, pero siempre con un inmenso amor por su labor ayuda a la conservación de esta área,  recoge las suciedades que algunos inadaptados arrojan a la quebrada, aunque con mucho pesar reconoce que la preservación de esta quebrada y los cuidados que se tienen con esta, de poco o nada sirve, ya que según este humilde trabajador el agua de esta quebrada va a desembocar a las alcantarillas de aguas negras.

Según nos contó el Sr Pedro Ardila, el trabajo de recuperación de este parque no ha sido fácil, desde el año 1984 cuando por iniciativa de Josefina Castro, los vecinos de este sector comenzaron  por sus propios medios a a limpiar y recoger las basuras con sus propias manos. Tiempo después golpearon a las puertas de organismos como el Acueducto de Bogotano, quién los apoyó realizando el cierre de los vertederos de aguas negras que desembocan en el afluente.

Las rejas que dividían estos sectores  fueron reemplazadas por un camino que conecta a la quebrada con la montaña y que cualquiera puede disfrutar, “es un privilegio poder estar  en dos minutos totalmente fuera de la ciudad” según afirma Pedro, quien todos los días recorre este verdadero paraíso, este pensamiento resume el sentir de un grupo de amigos de la montaña que madrugan diariamente a ejercitarse, respirar aire puro, meditar y así bajar con ideas claras antes de irse a trabajar.

Finalmente esta maravilla natural es posible visitarlas de Lunes a Domingo en el horario de 6 am a 10 am y de esta forma constatar por si mismos que Colombia es uno de los países más biodiversos del mundo.

LA VIEJA: UN PARAÍSO OCULTO

Por:

Andrés Martínez

Nos dirigimos hacia un lugar tan sublime y tan viejo que para llegar  subimos hasta lo más  alto de la circunvalar,  aislándonos de la política corrupta, la prostitución desenfrenada, y la pobreza que no ven los  súper políticos  de hoy en dia, y así  conocer un lunar blanco de la capital.

Desde que el distrito  declaro  la quebrada la vieja área natural protegida se ha convertido en uno de los lunares favoritos de la cara de Bogotá, una alternativa para todo aquel  ciudadano que quiera romper la monotonía que los agobia  la capital, tiene gran variedad de senderos, aves, y arboles.

El Gorrio de bosque y el clarinero son las aves más conocidas que se encuentran al borde del sendero de la quebrada la vieja, Podemos visitar esta belleza natural de lunes a sábado de 5:00 Am a 10:00 Pm, ya que los domingos y lunes festivos está cerrada, un plan que al final resulta muy económico pues al final podemos desayunar en la cima de la quebrada.

Pedro Ardilla, guardabosque de la Asociación de la  quebrada la vieja, se despierta todos los días a  las 5:00 am, vive en el barrio Danubio Azul, cerca a la cárcel     La Picota , su horario de trabajo es  una semana de 7:00 am a 4:00 pm y otra de 9:00 am a 6:00 pm “toda la vida me ha gustado el campo  y soy del  campo” nos dijo Don Pedro, él sabe en qué sector se mueve, pues ya se conoce los nombres de todos los árboles y plantas que lo han acompañado en 10 años,” hay mucha seguridad “ comento, pues constantemente están protegiendo esta zona rural, y también a todo aquel   ciudadano que la visita.

La vieja es hogar del desarrollo del llamado Alameda de Quebrada Vieja, ubicado en la localidad de Chapinero de Bogotá, específicamente en la Calle 70 entre la Avenida Circunvalar y la Carrera Segunda. Además se extiende a la calle 100 desde la Carrera Séptima hasta la Carrera 15.

Juan Jacobo Pavas, un vecino más de la señora la vieja, lleva 30 años viviendo por los lados de la quebrada y nos expresó “Somos una comunidad y todos la defendemos, los edificios que colindamos con esta maravilla, hacemos una aporte mensual para  su mantenimiento”

Por último nos dejo un mensaje a todos los futuros periodistas “Tienen que ser periodistas de defiende la naturaleza con  sentido y espíritu ecológico

LA RATA EN LA QUEBRADA

Por:

Alexandra Romero

El sábado 4 de septiembre iniciamos nuestra clase de géneros periodísticos a las 8 y 45 de la mañana, nadie pensaba que este día iba a estar lleno de nuevas aventuras. El profesor nos informo nuestro itinerario del día; una  expedición  por los senderos de la quebrada la vieja, un sitio que para entonces era totalmente desconocido para mí, salimos de la universidad y nos dirigimos hacia la avenida circunvalar con calle 71.  Empezamos nuestra caminata  con un grupo pequeño de 13 personas, en la calle 64 con 15 una calle rodeada de prostíbulos, una de esas calles donde al pasar se escucha  un ¡chicas, chicas!. Aunque el grupo era pequeño fue inevitable que algunas personas se quedaran atrás, el profesor iba dirigiéndonos,  pero iba tan rápido que por momentos parecía que fuera solo.

 Su afán era solo por hacer una pequeña parada en la 67 con séptima en una esquinita cerca al edificio de caracol radio que apenas hace solo unos días fue víctima de un carro bomba, su afán era comer, pues según él, sale de su casa muy temprano y no le alcanza el tiempo para desayunar, así que en esa parada aprovecha para comerse 2 empanadas, con un café y un tinto, obviamente también nos unimos a la compra de empanada con cafecito, pues ya eran las 9.30, era justo recibir mi primer alimento del día.

Cuando el grupo ya estaba completo continuamos nuestro camino, por la carrera séptima y subiendo por la calle 71, cerca a esa zona vive el profesor, allí  comenzó nuestro recorrido por el sendero de la quebrada la vieja.

Recibimos la explicación del trabajo de campo que debíamos realizar, y empezar a caminar, aunque no era un terreno extremo y no necesitábamos de mucha indumentaria, no íbamos preparados para caminar como mucho pues no teníamos el traje adecuado que para el caso sería una buena sudadera, unos buenos tenis y agua para hidratarnos por el  camino, muchos íbamos con la típica pinta de un sábado zapatos abiertos,  jean, una blusa , chaqueta  y lo que no falta en las mujeres un bolso lleno de muchísimas cosas, porque como es habitual cargamos muchas cosas todos los días pero no todas las utilizamos.

La primera impresión es ver un paisaje muy bonito con árboles centenarios, flores, rocas, y hasta animalitos pequeñitos poco visibles, que  bueno  poder encontrar paisajes tan bonitos como este, en medio de esta selva de concreto. Dentro de la quebrada hay un caminito  por el cual empezamos a circular, la emoción era bastante pues era la primera vez que salíamos hacer un trabajo de campo de este tipo, Hermogenes dirigía la expedición detrás de él,  el grupo de estudiantes  avanzaba rápidamente, mientras nosotros subíamos, varias  personas habitantes de esta zona bajaba con sus mascotas,  aprovechando el paisaje para pasear sus perritos.

No tardamos más de 5 minutos en subir  de la calle 71 al cruce de la calle 72 donde encontramos al señor Pedro Ardilla; guardabosque de la asociación amigos quebrada la vieja, quien lleva  10 años cuidándola y limpiándola de la contaminación de las basuras que son arrojadas diariamente y de los desechos que dejan las mascotas de las personas que aun no tiene la cultura de recoger los excrementos de sus animales, esta asociación se creó gracias a los propietarios de las viviendas que se preocuparon por mantener viva la quebrada. Mientras hablábamos con don Pedro llego el señor Juan Jacobo Pava un hombre de la tercera edad que sale a tomar aire y a caminar en las mañanas, un hombre que se preocupa por el cuidado de la naturaleza.

Dentro de la quebrada hay camino para avanzar hasta los cerros orientales así que continuamos nuestra travesía, mientras caminábamos  en medio del pasto y los arboles de repente apareció una rata, la primera persona en verla fue Johanna y su reacción un grito ¡UNA RATA, que asco !!!!!  y todas las niñas gritamos,  la pobre rata se asusto con el grito y salió corriendo, gracias a dios no la volvimos a ver,  pasado el susto seguimos  el camino  en medio de grandes árboles, mientras que Mayer y Eder intentaban pasarse por un tronco caído, el agua que circula por esta quebrada se veía muy limpia, aunque no lo suficiente para tomarla, quien quiso tomarla fue Mayer.

Subimos por el sendero de la reserva ecológica perteneciente al acueducto hasta llegar al túnel de los rosales donde encontramos   dos hombres con sus mascotas, dos perros de raza  putt que corrían como locos desesperados por comerse las mariposas que volaban libres cerca a la entrada del túnel. Allí terminó nuestra expedición.

LOS MÁGICOS SENDEROS DE “LA VIEJA”

Por:

Jennifer Enriquez

En aquella mañana soleada, llena de vida y color, empezó un viaje extraordinario a un mundo al que no conocía;  pero del que todos hablaban por su exuberante belleza.

Todo empezó en un camino largo, que no parecía tener fin, salimos por la calle 64  con 16 hasta llegar a la 72 con 7, donde mis sentidos empezaron a notar ese agradable cambio, los árboles iluminados, ese agradable olor de las plantas, ese hermoso sonido del agua que corría por la quebrada, fue maravilloso pero eso no era nada  comparado con lo que iba a vivir más adelante.

En compañía de Hermogenes Ardila, el culpable de esta maravillosa experiencia y mis compañeros de clase empezamos a recorrer ese paraíso, todos sorprendidos por lo que estaba a nuestro alrededor, empezamos a explorar todo aunque no todos estábamos  preparados para ese viaje, teníamos toda la disposición para  hacerlo, fue un poco complicado el recorrido para algunos ya que no contábamos con el equipo necesario para eso y mucho menos la vestimenta ni zapatos.

A pesar de esto, eso no fue impedimento para descubrir todo lo que venía quebrada arriba, durante el recorrido nos encontramos con Pedro Ardila quien lleva 10 años en la asociación amigos quebrada “La vieja”, un guarda bosques que cuida, protege y mantiene limpia esta reserva natural;  entre tanto el nos cuenta que durante este tiempo que ha trabajado  en la Asociación, no solo disfruta de esto sino también, es su fuente de ingresos con la cual sostiene a su esposa y dos hijos. Con una trayectoria de 2 horas, desde el barrio Danubio Azul hasta llegar a la 72 con 1 es su rutina diaria, donde empieza su gran labor ya que gracias a esto ha logrado sacar a su familia adelante.

No siendo suficiente, “La Vieja” tiene muchos seguidores y defensores, es así como aparece un señor de gorro azul, barbado, un poco sospechoso se nos acerco, pero al hablar con él, nos enteramos que es Juan Jacobo Pavas un habitante del sector que vive allí desde hace 30 años; el nos dijo que los edificios de su alrededor  dan un aporte para el mantenimiento y cuidado de esta, ya que  son: “senderos mágicos que hay que cuidar y respetar”  y no solo esto, el nos deja un mensaje a todos los periodistas que debemos tener “espíritu y sentido ecológico”.

Después de esto seguimos subiendo más y más, hasta llegar a un punto donde decía “Bienvenidos a los Cerros Orientales”, la entrada que ya hace parte de la Empresa de Alcantarillado de Bogotá, allí seguimos el acenso, hasta llegar a una puerta grande verde donde descubrimos que es un túnel de Los Rosales.

Durante el camino nos encontramos con unos perros, claro que uno de ellos era muy diferente, sobresalía de los demás este tenía algo especial se comía las mariposas, ara algo nuevo, nunca antes vivido. Luego de vivir esta extrovertida experiencia bajamos lo cerros hasta llegar a un parque donde términos nuestro recorrido.

Todo esto me sirvió para conocer y aprender que un verdadero periodista nace del campo, del estar ahí, en el lugar y no de hacer periodismo encerrados en el mismo lugar.

DE LO OSCURO A LO PURO

Por:

Lyanne Stephanie Barrueto

Durante el recorrido, se puede ver cómo se transforma el paisaje de algo totalmente urbano, gris y sobresaturado hacia un ambiente natural, que aunque esté rodeado de construcciones, conserva su belleza y cualidades de un lugar que con anterioridad solo era naturaleza.

La Quebrada la vieja está ubicada en chapinero  Este recorrido inicia  específicamente en la Calle 70 entre la Avenida Circunvalar y la Carrera Segunda. Caminando sobre el curso de la Quebrada la Vieja, y por el bosque alto andino que circunda la capital. En el recorrido  observamos algunas  aves y nos internamos  en los bosques de niebla del lugar. Por un camino que conecta la quebrada con la montaña y que cualquiera puede disfrutar. Es una maravilla poder estar en dos minutos totalmente fuera de la ciudad.

Según los testimonios dados durante el proceso de investigación, pudimos concluir, que la primera percepción que tuvimos sobre el sector la gente que transita, trabaja o pasa por el sector conoce el parque de la Quebrada La Vieja, las personas, pueden saber de la existencia de este sector el cual es de  reserva natural, pero no tienen ni el tiempo, que haga que el peatón  desvié su recorrido hacia los cerros para conocer y así mismo permanecer en tal sitio durante un tiempo.

Las personas, conocen el sector como el Sector Financiero de Colombia, un sector urbano y destinado para giros, transacciones, entre otros. Una zona de oficinas, de paso rápido y no de permanencia. Se distingue difícilmente el sector rural del  natural que hay hacia arriba de la Av. 7a pero es entendido que es como un lugar lejano y apartado de lo transitado.

Las construcciones ocasionan también la desconexión que hay entre el sector urbano con el rural o natural, la misma arquitectura le da la espalda a la Quebrada y esto ocasiona que haya un división notoria.

Esto sustenta, tanto el recorrido planteado en la propuesta de diseño, como la forma en la que se deben fusionar los dos ambientes, el natural con el artificial; de igual forma evidencia la importancia que brindar un tipo de servicio o actividad que atraiga a la población y ocasione que él seda un espacio de su tiempo a ir a conocerlo, permanecer en el y hacer parte de el.

Desde 1984 y por iniciativa de los vecinos del barrio Las Acacias y Josefina Castro se comenzó la recuperación de la quebrada que para aquel entonces estaba enrejada y llena de basura. El proceso fue largo y tedioso. A lo largo de su adecuación el Acueducto de Bogotá procedió a desconectar todos los vertederos de aguas negras que desembocaban en la quebrada de los edificios del sector, solucionando así uno de los principales problemas de la zona. Además las rejas fueron retiradas y reemplazadas por el actual camino que conecta la montaña con la quebrada. Así se  desarrolló mediante una síntesis progresiva que contiene un diagnóstico y una zonificación ambiental lo cual sirvió de identificación de atributos y eco turístico en la zona y un plan de aprovechamiento sostenible, sensibilización, rehabilitación y conservación, que puede ser aplicado a todo los Cerros Orientales de Bogotá.

ECO-TURISMO EN BOGOTA, CONSERVANDO “QUEBRADA LA VIEJA”

Por:

Jeimy Viviana Jiménez Pulido

Cuenta la historia que esta quebrada tuvo su nacimiento hacia el siglo XX en el año de 1932, inicialmente bañaba varios terrenos, pero a raíz del proceso de urbanización se produjo deforestación y contaminación por los vertimientos de aguas negras  y basuras; de hay que  hacia el año de 1984 los vecinos del barrio las Acacias deciden comenzar por sus medios a recoger y limpiar las basuras con sus manos.

De esta forma logran hacer un ambiente más ameno con su entorno, con más respeto y sensibilidad hacia la naturaleza.

Los esfuerzos de los habitantes de las Acacias dieron muchos frutos ya que Quebrada la Vieja es considerada como uno de los sitios ecológicos más limpios y estéticos de Bogotá, además de ser punto de partida para aquellas personas que quieren conocer la montaña y apreciar la variedad de fauna y flora.

Es un lugar perfecto para aquellas personas que les gusta hacer ejercicio,  disfrutar del aire libre, de la buena vegetación y la naturaleza. Es un espacio abierto donde se puede meditar y respirar aire puro de la montaña.

Además de apreciar la naturaleza en todo su esplendor: plantas, flores, variedad de arboles, aves y lo más importante de todo saber que no es necesario salir de la ciudad para encontrar un paraíso tropical donde se puede disfrutar de todo esto y donde es posible respirar un aire mas puro y libre de contaminación.

Esto debe agradecerse a la labor desarrollada por los habitantes del Barrio las Acacias, que hicieron posible la recuperación de esta reserva natural que ahora puede ser disfrutada por todos los bogotanos.

Este hermoso sitio ecológico denominado Quebrada la Vieja.  Se encuentra ubicado en la Calle 72 con circunvalar es una de las reservas más limpias y mejor cuidadas en Bogotá.

Un buen plan ecológico y de turismo para el fin de semana; un plan para niños, adultos, jóvenes, novios, familias, etc. Un plan distinto, saludable y económico.