Santos, en los ojos del mundo

Por:

Carlos Andrés Salamanca

Con hermetismo, la prensa internacional destacó en sus publicaciones dominicales la posesión  del presidente Colombiano Juan Manuel Santos.

Bastante interés mostraron los diarios informativos en cuanto al discurso  ofrecido  por el presidente electo y por las consecuencias que estas pudieran desencadenar por parte de sus vecinos.

“La palabra guerra no está en mi diccionario cuando pienso en las relaciones de Colombia con sus vecinos”, así abrió su portada El Universal de Venezuela  con la declaración de Juan Manuel Santos  en la que recalcó su interés de normalizar relaciones con Venezuela y Ecuador.

De inmediato, estas declaraciones causaron distensión en Ecuador y Venezuela, estas últimas rotas definitivamente por Caracas tras la denuncia de Bogotá sobre presencia guerrillera en  ese país. De igual forma el día domingo después de reunirse los cancilleres de Venezuela y Colombia, acordaron una cita para el día martes en Bogotá, entre los presidentes Juan Manuel Santos y Hugo Chávez, a lo que se  ve con bastante optimismo por parte de la prensa internacional. Por otra parte, la prensa de Ecuador destacó que el presidente Rafael Correa hubiera asistido a la posesión de su homologo colombiano a lo que según afirmo el ministro de defensa ecuatoriano Javier Ponce: “La presencia de Correa busca quemar las últimas etapas para restablecer las relaciones bilaterales”.

Por su lado, El País de Uruguay, enfatizó su titular  en la alta popularidad obtenida por el presidente electo quién  con un 76% de popularidad, logro la mayor cifra hasta el momento registrada  en elecciones presidenciales efectuadas en  Colombia; y aseveraron que el reto que tiene Santos como sucesor de Uribe deberá consolidar su estrategia de seguridad.

Otro diario internacional que brindo parte de su portada a la posesión presidencial en Colombia fue El Mundo de España, quien se enfocó en resaltar las promesas hechas por Santos en su intervención en las cuales dijo que elaboraría reformas sociales que redujeran el desempleo del 12% y la pobreza en la que viven casi la mitad de los 44 millones de habitantes. Finalmente el diario Británico BBC de Londres, abrió su diario dominical  indicando y resaltando las delegaciones asistentes al evento que fueron más de 100, entre ellas la delegación de Ecuador encabezado por Rafael Correa y el canciller Venezolano Nicolás Maduro, con quienes en días pasados mantenían relaciones poco amigables.

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Santa Seguridad

Por:

Andrés Espinoza

160.000 Policías y 220.000 Militares apoyaron la seguridad  en la ceremonia de posesión de Santos.

La era Santos comenzó este fin de semana bajo un leve rocío que se esparció sobre la Plaza de Bolívar.  160.000 uniformados conformaron el dispositivo  de seguridad y 220.000 militares apoyaron por tierra y aire la capital del país garantizando su posesión sin ninguna novedad.

“Este equipo es mejor que el del real” aseguró Santos refiriéndose a su cúpula militar durante su discurso, equipo que se encargó de mantener la prosperidad democrática antes y durante la ceremonia.

Varios operativos se realizaron días previos a la posesión, frustrando planes terroristas, entre ellos el denominado “plan pistola” de autoría por las FARC.

El objetivo era introducir a la capital armas de fuego que serian entregadas para suscitar la alteración del orden público y desestabilizar la seguridad durante el 7 de Agosto.

Aunque se tomaron medidas como la prohibición de motocicletas con parrilleros, restricción vehicular por la carrera séptima y la instalación de puestos de control militar, los capitalinos demostraron su compromiso social con el país cuando los medios dieron a conocer que no habría ley seca.

Tampoco el agua fue impedimento para los invitados, que tuvieron que sufrir la incomodidad de hacer largas filas para ingresar a la Plaza de Bolívar y usar sombrillas que compraron a vendedores ambulantes, quienes hicieron literalmente su siete de agosto ofreciendo este utensilio para llevarle una comida digna a su familia esa noche.

Entre las prioridades del nuevo mandatario se encuentran restablecer relaciones diplomáticas con Venezuela, solucionar el problema del sector de la salud, la educación, el desempleo, entre otras cosas. Esperemos que los goles que prometió meter sean para las fuerzas insurgentes y no para los colombianos que votaron y confiaron en Él.

Del paso fino, al hoyo en uno

Por:

Andrés Felipe Guávita

Álvaro Uribe Vélez y Juan Manuel Santos Calderón mandatarios de nuestro país (Saliente y entrante), han marcado la historia de nuestro país por sus diversas controversias y criticas en el ámbito político y de los que se espera un cambio en los próximos cuatro años con el nuevo gobierno. Pero en realidad los cambios no se verán solo en lo político si no también en lo personal como en los gustos que tiene cada uno de ellos.    

 

Durante los ocho años del gobierno de Álvaro Uribe que se caracterizó por su lucha contra la guerrilla y el narcotráfico con su política de seguridad democrática, además de sus logros y repetidas confrontaciones con el presidente de Venezuela Hugo Chávez.

En el transcurso de sus dos periodos presidenciales, Uribe enseño a aquel hombre antioqueño de la región cafetera catalogado como una persona romántica, sencilla y tímida. Al que le que le gusta arrear ganado, montar en caballos de paso fino y practicar yoga entre otras actividades que realiza en sus tiempos libres.

Al ex presidente le gusta cortarse el cabello cada quince días y  dice que conseguía votos en las peluquerías, a tal punto que un peluquero en Betulia, Antioquia, se convirtió en su jefe de debates en el pueblo.

Por otra parte esta el Uribe al que le gusta escuchar música colombiana como la Mariposa del Rió del Badillo, de Rafael Escalona y la de cuerda de Héctor Ochoa. Además de que nos menciona a sus escritores favoritos entre los que se encuentra Gabriel García Márquez, Gonzalo Arango y William Espina.

Entre los personajes que admira se encuentran su padre, Alberto Uribe Sierra, asesinado cuando las FARC lo iban a secuestrar y del cual aprendió que el trabajo forma verdaderos hombres, de su madre Laura Vélez, fallecida, recuerda la frase: “La constancia vence lo que la dicha no alcanza” y por ultimo admira al general Rafael Uribe Uribe.

Para Álvaro Uribe su palabra favorita es constancia, y la que mejor lo describe, tozudez.

Por otro lado nos encontramos con el hombre que guiara a nuestro país en los próximos cuatro años Juan Manuel Santos Calderón considerado por su esposa como un hombre de familia, al que lo caracteriza la disciplina, su claridad en la cosas además de que es una persona muy organizada.

Santos dice que aprendió de un escritor que la educación que se les da a los hijos es como el pájaro a sus polluelos y es enseñarles a volar solos. Los principios y los valores son importantísimos, como las brújulas y los mapas a los que acude uno cuando esta perdido y si uno tiene principios y valores, tomar decisiones es más fácil y encontrar el destino es más fácil

  

A Juan Manuel le gusta  tratar temas de actualidad y comentar la experiencia que vivió cuando trabajo en el periódico El Tiempo, además de que disfruta mucho de la lectura, en especial de las novelas, igualmente Santos es un aficionado al golf, pero sus destrezas las demuestra en el juego de cartas (Poker), en el que, según su hermano Enrique, “pela a quien se atreve a desafiarlo”.

Según su esposa el no tiene problemas con la comida porque “él puede pasar de un lujoso restaurante a comer una bandeja paisa o un chicharrón”, dice que su almuerzo favorito es el que le envían desde la casa en una lonchera térmica y que casi siempre, como postre y  remata con una chocolatina Jet.

En cuestión de atuendos Santos prefiere los colores azules y grises para poder combinarlos con su gran colección de corbatas que cuida mucho. En cuanto a sus gustos musicales no pone mucho problema, ya que escucha de todos los géneros y que el vallenato lo aprendió a bailar con una muchacha del servicio.

Santos se destaca por su habilidad para conformar equipos de trabajo, debido a que le gusta rodearse de personas muy competentes para obtener buenos resultados, le gusta controlar todo para estar conforme con lo hecho, al igual que le gusta trabajar en las noches ya que según el se concentra mas en lo que hace y lo definen como un trabajador compulsivo.

Se destaca porque es una persona que se preocupa muchos por sus empleados y porque le gusta ponerse retos difíciles y  aplica los principios del buen gobierno: eficacia, eficiencia, transparencia y responsabilidad.

Santos: el anfitrión de 17 personalidades internacionales

Por:

Carlos Trujillo

La posesión del nuevo mandatario de los Colombianos, Juan Manuel Santos Calderón, el día sábado siete de agosto sorprendió a más de uno, no solo por realizarse al aire libre en la Plaza de Bolívar en Bogotá como muestra del innegable avance en materia de seguridad, sino también por quienes  se hicieron presentes en el importante acto.

Fueron más de 3000 los invitados entre los cuales estuvieron altas personalidades de la política nacional e internacional.

El primero de los mandatarios en llegar a territorio colombiano fue el presidente de Uruguay José Mujica, quien arribó el viernes seis de agosto sobre las 11:30 de la mañana, saludando al pueblo colombiano. Este se reunió con Santos para tratar los puntos acerca de la crisis diplomática entre Colombia y Venezuela, luego de que estos dos países rompieran relaciones. Mujica entonces destacó la disposición del presidente electo y aseveró que en la región no hay cabida para los conflictos.

Minutos después hizo su llegada el primer ministro de Haití, Jean Max Bellerive, quien agradeció al gobierno de Colombia por la ayuda prestada luego del devastador terremoto que asoló a su país el pasado 12 de enero.

Después de las 2 de la tarde llegó el presidente de Guatemala Álvaro Colom quien felicitó a los colombianos por la llegada del nuevo gobierno, a lo cual afirmó que era “una fiesta democrática”, y  posteriormente su homólogo el presidente de El Salvador Mauricio Funes. A su llegada el salvadoreño expresó su total disposición para contribuir a la normalización de las relaciones entre Colombia y Venezuela.

Por su parte la presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla demostró su agrado de pisar tierra colombiana.

El presidente de Honduras Porfirio Lobo dijo los medios de comunicación: “Esperamos que Colombia continúe por el mismo camino de paz y prosperidad”, a la vez que expreso su admiración a la labor desempeñada por el presidente saliente Álvaro Uribe Vélez luego de los ocho años de su administración, sobre todo en materia de seguridad.

Para ese día ya se encontraba en Colombia los mandatarios Lula da Silva de Brasil y Sebastián Piñera de Chile, quienes llegaron, al igual que el resto de presidentes al aeropuerto internacional de CATAM sobre las seis de la tarde.

También hacia presencia los mandatarios de Perú Alan García, de República Dominicana Leonel Fernández, de Georgia Mikheil Saakashvilli, de Panamá Ricardo Martinelli, de México Felipe Calderón y el secretario general de la Unasur el ex mandatario argentino Néstor Kirchner, esposo de la actual presidenta de ese país Cristina Fernández, quien fue la última en llegar  esa noche.

Por su parte el mandatario venezolano Hugo Chávez confirmó la asistencia de su canciller Nicolás Maduro a la posesión, señal que indicaba un posible acercamiento entre estos dos países, y efectivamente al día siguiente, sábado, el canciller hacía presencia.

El sábado arribó a las 5:40 de la mañana el Príncipe Felipe de Borbón, heredero de la corona española y a las 10:49 de la mañana aterrizaba el Presidente de Ecuador Rafael Correa, quien elogió y deseó mucha suerte a los colombianos con el nuevo gobierno.

A las 10:56 llegó el canciller de Venezuela Nicolás Maduro, como había afirmado Hugo Chávez. Maduro expresó a los medios de comunicación en CATAM “Queremos extender nuestra mano cariñosa a todo el pueblo de Colombia. Venimos con la mejor disposición de avanzar y de trabajar viendo al futuro”.

Santos Recuerdos de Leni Riefenstahl

Lecturas visuales de un evento gubernamental

Por:

Robert Jesurún

“Desde las 6:00 de la mañana, nuestro equipo se encuentra en la Plaza de Bolívar, para transmitir a los colombianos la posesión de nuestro presidente Juan Manuel Santos. Ya desde los mismos preparativos, pudimos ver la increíble pompa de la ocasión, y el equipo de la transmisión oficial, que mandaría la señal por nuestro canal y por la competencia en simultánea, tendría un dispositivo técnico acorde con el momento. Observando la transmisión recordaba mis clases de documental en la Universidad, cuando veíamos en medio del frío auditorio, los densos y espectaculares documentales de Leni Riefenstahl, narrando los eventos organizados por los Nazis. La sensación, pensé, es exactamente la misma. Era solo cuestión de tiempo antes de que Vicky, Johana y los dos Jorges empezaran con su narración. La cosa era en vivo, y el protocolo debía ser respetado.”

“Al mediodía, empezaremos la transmisión. Todas aquellas notas pregrabadas, con las curiosidades de los Presidentes que habíamos hecho con el historiador –Nancy es la que sabe el nombre- y las imágenes que recolectamos de la ceremonia indígena en la mañana estaban editadas y entortadas. Los Jimmy Jib y las docenas de cámaras ya debían estar instaladas. Todos los rincones de la Plaza tenían una cámara, y las panorámicas, teniendo en cuenta las locaciones en las azoteas, serán espectaculares.”

“El almuerzo me cogió en el lugar equivocado. Apagué el televisor del estudio unos segundos para ir a comer. Preciso a Cronos le dio por correr en el momento en que me senté a la mesa, porque al volver, ya eran las dos de la tarde y la transmisión llevaba dos horas de iniciada. Al prender mi pantalla, noté que mis apreciaciones sobre Riefenstahl y la posesión estaban muy cerca de la realidad. Detrás de Johana –que en el momento en que prendí el televisor hablaba de la colocación de las sillas, en un comentario que para mí era bastante descontextualizado- podía vislumbrar una muy buena panorámica de la Plaza, ricamente decorada y engalanada para la magna ocasión. Me senté y vi con detenimiento las hermosas tomas de la Plaza y las panorámicas del centro bogotano. Ya me di cuenta de lo que estaba viendo: la transmisión se diseñó como una celebración a la persona y a la grandeza del presidente entrante. No recuerdo haber visto una emisión tan majestuosa e impresionante en este país. Doña Leni estaría muy contenta.”

“En medio de estas impresionantes tomas y de los muy precisos movimientos de los Jimmy Jib, me detengo a ver las actuaciones de nuestros presentadores. Por alguna razón, los presentadores en estas transmisiones en vivo pierden un poco la formalidad y suelen hacer comentarios más “relajados”, podría decirse, y hay más probabilidades de reír en vivo. Vicky, por ejemplo, era mucho más desparpajada acá que el estilo acartonado que suele tener, en especial al presentar “la cosa política”.  ¿Se acuerdan eso que dije de un protocolo y una actitud que mantener? Olvídenlo, esto hizo que la transmisión fuera un poco más tolerable, ya que el desarrollo de los eventos iba a paso de tortuga y en más de una ocasión –especialmente al inicio- el switcher ponchaba tomas muy similares una y otra vez.”

“Los bostezos y el hipnótico letargo que vivía gracias al copioso almuerzo y a la parsimonia con la que sucedían los hechos en el centro de la ciudad se vieron interrumpidos por el ocasional error que suele ocurrir en este tipo de transmisiones. Sin embargo, la transmisión oficial fue casi perfecta, salvo por algún movimiento súbito que poncharon en mal momento –los Jimmy Jib pueden ser a veces complicados de controlar, y la hiperactiva producción de un evento de estos hace que un camarógrafo sea “capturado” cuando se está acomodando-. Los errores más obvios y graciosos fueron de parte nuestra: sonidos sin mezclar apropiadamente, por lo que teníamos casos como el de una declaración de algún invitado sonando en primer plano, mientras en el fondo el presentador murmura algo que no tiene absolutamente nada que ver. Además, Jorge Alfredo quedó con el Lip Sync[1] desfasado, por lo que el VTR tuvo que hacer una maniobra que aun no entiendo del todo para cuadrar nuevamente lo visto con lo escuchado.”

“Llevo casi una hora de ver el evento y no me había dado cuenta de algo: el evento como tal no había comenzado y los invitados no habían terminado de llegar, al punto que ni siquiera el mismo homenajeado había hecho presencia en el recinto: la puntualidad colombiana en acción. Y es acá donde se ve el lento andar de los acontecimientos y el relleno se pone de manifiesto: vemos cientos de tomas de los invitados entrando, uno por uno, a la Plaza de Bolívar, y para agregar un poco de variedad, tomamos a otros invitados saliendo del Hotel Tequendama. Todo eso intercalado con las consabidas panorámicas y uno que otro plano de los preparativos. Lo único que rompía un poco la monotonía fueron las notas.”

“Al fin, a las 3:33 de la tarde, y después de una buena ronda de tinto, llegó con su familia el nuevo mandatario de nuestro sumiso e ingenuo pueblo colombiano. Un travelling back hecho a puro hombro, un poco tembleque como es de esperarse en este tipo de movimientos toma al Presidente entrante y a su familia bajando a pie por la calle 10 hacia la Plaza. Personalmente, yo hubiera buscado algo más estable: un dolly o una grúa o algo por ese estilo, ya que el movimiento dubitativo del plano le quita esa grandiosidad que estaban buscando. Definitivamente, que tu primer plano como gobernante de un país sea tan inestable es una muy mala señal.”

“Desafortunadamente, todo aquel dispositivo tan bonito que llevaban hasta el momento se cae y se vuelve muy “jarto” cuando la ceremonia como tal empieza. La creatividad en el uso del lenguaje cinematográfico da paso al anquilosado y rígido lenguaje de las ceremonias formales, y los movimientos dan paso a planos fijos del orador de turno y una que otra toma del público ilustre situado en las elegantes sillas. Algo que ya era un poco aburrido se vuelve algo casi insufrible en este punto, y muchas personas ya habrán cambiado el canal (en caso de que tengan cable, porque de lo contrario, se quedarán con esto), o simplemente habrán apagado el televisor y pasado a otras actividades, como pasear al perro, regar las matas o pasar un rato en familia…”

“AL final del largo discurso del presidente entrante, el cual vi a medias entre los constantes cabeceos –el tinto se había agotado en ese punto-, pude ver en un momento algo que me hizo recobrar un poco la conciencia: ¡MOVIMIENTOS DE CÁMARA! Los Jimmi Jib estaban funcionando una vez más y estaban haciendo unas tomas espectaculares de los honores militares al nuevo Jefe de Gobierno. Tomas aéreas, Travellings en muchas direcciones y movimientos precisos hicieron las delicias de este aficionado al audiovisual, trayendo de nuevo aquellos recuerdos de las filmaciones en Nuremberg durante el congreso nacionalsocialista.”

“Normalmente, las posesiones presidenciales suelen ser algo con mucha pompa y protocolo. Pero en esta ocasión, a esta pompa se le agrega un nuevo ingrediente: una suerte de culto al ego y un exhibicionismo casi fascista. Siendo pesimistas, una emisión gubernamental que trae tantas reminiscencias de un lenguaje cinematográfico creado y utilizado bajo un régimen tan dictatorial y maligno es una muy mala profecía.”


[1] Sincronización entre el movimiento de labios con el sonido en una producción audiovisual.

Escenario del poder

Por:

Deisy Johana Olaya

Siendo las tres y treinta  de la tarde, del  7 de agosto de 2010, bajo un clima muy variable entre lluvia y sol, en la Plaza de Bolívar, se llevó a cabo la majestuosa posesión de Juan Manuel Santos como el nuevo presidente de los colombianos. Este acto puede considerarse como uno de los mejores de la historia nacional, por su sobriedad y elegancia. En medio de un impresionante y suntuoso protocolo de entradas, llegadas y ubicaciones, 5000 asistentes tomaron sus elegantes asientos de cojín blanco, alrededor de la estatua del Libertador –primorosamente decorada con un cerco de flores blancas-, y vieron en vivo y en directo el cambio de poder en nuestro sufrida nación.

Evidentemente el lugar  estuvo muy bien decorado, con banderas de todos los departamentos del país, elegantes sillas de color blanco adornadas con cintillas tricolor, otras de color rojo, en donde fueron ubicados los invitados de honor, como los mandatarios de Brasil, Ecuador, Argentina, el príncipe de Asturias, el gabinete de ministros salientes y entrantes, entre otros. Los ilustrísimos invitados a la ceremonia fueron recibidos con la mayor de las pompas, con alfombra roja, bandas de guerra y modelos con vestidos típicos de cada región del país.

El público del centro se cubrió bajo unos paraguas marcados con la leyenda ‘Posesión presidencial Juan Manuel Santos’, adornadas de igual manera con banderas pintadas, una cuidada producción en la transmisión de TV; zonas demarcadas para asistentes y periodistas; colores selectos en el montaje; toque de gaiteros; serpentinas con el tricolor nacional camino a la Casa de Nariño… Cada detalle expresa un matiz del lenguaje de la era Santos. Un lenguaje de alguien refinado, de alta alcurnia. Un evento apoteósico… para los invitados.

La tarima principal fue ubicada en la puerta del capitolio nacional, en donde se adecuó una pantalla gigante para proyectar la cámara principal, al fondo una bandera de Colombia en LEDs. Esta tarima pone de manifiesto el poder del presidente, un nivel encima de todos y de espaldas al Capitolio, aquel  edificio que alberga al Congreso, la fuerza casi unánime que en este periodo de gobierno respaldará a Santos.

La imponente ceremonia estuvo enmarcada por un despliegue de alta tecnología y mediatización, que quizá muestra lo poderoso que puede llegar a ser el nuevo gobierno santista. El nuevo gobierno se ha manifestado con una demostración de poder y patriotismo, donde la inmensa bandera de LEDs iluminará el camino de la Unidad Nacional. La Plaza de Bolívar se hinchó de patriotismo con las banderas, los vestuarios y el bello himno nacional cantado por un coro infantil. El tricolor patrio fue el tema del día en la toma del poder: en la tarima, en los edificios aledaños, en los asientos de los asistentes…

Las cámaras de la transmisión oficial, sin embargo, revelaba la otra realidad de la posesión presidencial en sus panorámicas: aquella de los alrededores de la engalanada plaza, el pueblo, aquel que puso a los gobernantes pero que siempre queda afuera de sus fiestas y sus determinaciones. Los barrios marginados de Las Cruces, todos aquellos seres comunes y corrientes que dejaron por fuera. Las murallas de fuerza pública, los aviones y helicópteros sobrevolando la ciudad como ángeles orwellianos, todo por mantener al pueblo común y corriente, “la chusma”, alejada de aquellos que él mismo puso allí. Esta fue una ceremonia para las elites, para los pocos que realmente podrán disfrutar de las mieles del poder y de los beneficios. Cuando Santos dijo “no los defraudaré”, se estaba refiriendo a aquellos que lo vieron de frente aquella tarde. A los demás no los pudo ver a través de la lente de la cámara.

Santa mirada hacia atrás

Por:

Mayer Rodríguez

Se puede decir que en la vida existen personas que se encuentran las cosas fácilmente en su camino. Otras recogen lo que otros han sembrado, también existen quienes siempre cumplen con su deber y nunca les llega la hora de la cosecha.  En el caso de nuestro presidente Juan Manuel Santos, se podría decir que es un hombre que ha labrado paso a paso su realidad a pesar de portar apellidos reconocidos y de haber nacido en una familia prestante del país también ha tenido sus momentos difíciles.

Desde  niño fue criado con disciplina y austeridad. Según lo narró, (Clemencia Calderón Nieto) “su mamá”  una persona con un gran sentido del rigor y la austeridad, que les  inculcó esto a todos sus hijos, ya que  le tenía fobia a la ostentación.

Lo que nadie se imagina es que su  abuela enviudó muy joven, quedó pobre y le tocó entregar a su mamá  casi en adopción, porque no tenía cómo alimentarla. Su  mamá se crió en un ambiente austero, pero con sólidos principios y valores que siempre les  inculcó a sus hijos.

Una de esas enseñanzas fue sobre la educación. “Ella (la mamá) se preocupaba mucho porque estudiaran, que aprendieran y obtuvieran buenas calificaciones. Siempre  decía: “Unas buenas calificaciones te van a ayudar siempre en la vida” “y fui buen estudiante en el colegio y  en la universidad”, recuerda Juan Manuel Santos.

Otro recuerdo de la niñez y de la enseñanza de sus padres, le ayudó a tomar su decisión de vincularse a las Fuerzas Militares. “Yo era el consentido de mi papá (Enrique Santos Castillo), nos llevaba siempre los 20 de julio a ver desfilar a los militares y cuando le dije: ‘Quiero irme para la Armada’, mi papá se llenó de orgullo, le veía esos ojos irradiando amor y admiración. Fue cadete en la Escuela Naval de Cartagena, en donde dice que aprendió a tener  “un inmenso amor por su patria y por su institución, eso se lo inculcan a uno en las Fuerzas Militares y en la Armada Nacional”.

La historia de la familia se remonta al siglo XVIII con doña Antonia Santos Plata, hija de Petronila Plata y Pedro Santos. Ella nació en 1782 en Pinchote, Provincia del Socorro, de la entonces Nueva Granada. Es considerada una de las grandes heroínas santandereanas de la época de la Independencia, por su destacada participación en la lucha por la liberación.

Antonia, que desde el nacimiento del espíritu emancipador se vinculó a la lucha contra los españoles, conformó un grupo revolucionario que iba en contra del gobierno colonial y que se conoció como ‘Coromoro’ o ‘de Santos’, convirtiéndose en el primero en conformarse en la provincia, y ante todo consolidándose como el más organizado a la hora de batallar.

Uno de sus hermanos, José Santos Plata, se casó con doña Facunda Galvis, quienes se convertirían en los padres del prestigioso abogado santandereano Francisco Santos Galvis.

De la unión de Francisco Santos y su esposa, la dama boyacense Leopoldina Montejo, nacieron Enrique Santos Montejo “Calibán” (Abuelo de Juan Manuel), Gustavo, Hernando y Eduardo Santos. Este último, Eduardo Santos Montejo, fue un destacado historiador y periodista que ingresó a la política. Alcanzó la Presidencia de la República en representación del Partido Liberal para el periodo comprendido entre 1938 y 1942. Posteriormente, fue director de esa colectividad y tuvo injerencia en los asuntos políticos del país.

Juan Manuel Santos Calderón, el presidente de la república, cuenta entre otras anécdotas  que su abuelo siempre le decía: “Mi chinito, arrepiéntase de lo que hizo, pero no llegue a mi edad arrepentido de lo que dejó de hacer”.
La frase se la dijo Enrique Santos, ‘Calibán’, a su entonces pequeño nieto Juan Manuel Santos Calderón, quien la ha aplicado casi toda su vida.

Según lo confiesa, uno de esos momentos fue cuando le dijeron, en un diagnóstico equivocado, que estaba enfermo de cáncer y ante varias propuestas decidió saltar a la vida pública.

“Evoqué la frase de mi abuelo y decidí que eso era lo que quería hacer”, recuerda. Cuando se descartó la enfermedad, avanzó en su trabajo político.
Aunque en realidad, desde antes Santos Calderón había estado ligado a la vida pública por su familia. Juan Manuel Santos nació en Bogotá el 10 de agosto de 1951, en una familia unida a la política y al periodismo desde El Tiempo y su tío fue el presidente de la República Eduardo Santos Montejo.

Es un político, periodista y economista colombiano. Se adhirió al Partido de la U y fue Ministro de Defensa de Colombia durante el gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez desde julio de 2006 hasta mayo de 2009.

Recién obtenido su título universitario, Santos ingresó a la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (1972) y durante nueve años la representó ante la Organización Internacional del Café en Londres. En 1981 regresa al país y asume como subdirector de El Tiempo, posicionándose como uno de los miembros más influyentes de su generación en la familia Santos.

Juan Manuel Santos fue designado Ministro de Comercio Exterior durante el mandato de César Gaviria en 1991, recién creada esta oficina; en 1993 es elegido por el Senado como Designado a la Presidencia de la República, siendo la última persona en ocupar tal cargo, pues un año después fue sustituido por la Vicepresidencia de la República. Entre 1995 y 1997 hizo parte del triunvirato que dirigió al Partido Liberal Colombiano, retirándose para presentar su pre candidatura a la Presidencia, si bien estas intenciones no llegan a concretarse. En 2000 es designado Ministro de Hacienda y Crédito Público, durante el final del mandato de Andrés Pastrana. Y hoy siete de agosto de 2010, goza recogiendo los frutos de tantas siembras al posesionarse como presidente de la República de Colombia.